¿Cómo ha acabado el catalán siendo lengua oficial en el cantón suizo de Zúrich? Sí, sí, como leéis: la lengua catalana es ahora oficial en un cantón de Suiza. Concretamente, el Departamento de Educación de Zúrich ha decidido incorporar el catalán como lengua oficial en su programa de Lengua y Cultura Patrimoniales (HSK, en alemán) a partir del próximo curso, tal como ha anunciado la Generalitat este mes de junio. Todo ello es la culminación de un proceso impulsado por la Escola Catalana de Zúric, que había presentado la solicitud ante el Departamento de Educación cantonal.
Según datos de la Delegación del Govern en Suiza, actualmente hay una comunidad catalana de unas 19.200 personas en el país helvético, y un buen puñado están en el cantón de Zúrich —con una población de 1,6 millones de personas. Allí, como en el resto de cantones, hay un casal con el objetivo de promover la lengua y la cultura catalanas, y estrechar lazos dentro de la comunidad, además de una universidad (la Universidad de Zúrich) que colabora con el Institut Ramon Llull. El casal precisamente impulsó la mencionada Escola Catalana de Zúric, un espacio donde los niños y las niñas que viven en la región aprenden la lengua y se sociabilizan en catalán con otros niños. La escuela nació el 11 de septiembre de 2023 a partir de la necesidad de las familias catalanohablantes de que sus hijos e hijas hicieran clases de catalán de manera regular, en un proyecto sin ánimo de lucro. Desde el inicio han estado en contacto estrecho con los departamentos de Acción Exterior y de Educación de la Generalitat, y han trabajado para conseguir la oficialidad del aprendizaje de la lengua catalana. Funciona como una actividad complementaria a la educación reglada, y los niños asisten una o dos veces por semana. Después de empezar con doce niños, la escuela ha crecido hasta consolidar varios grupos adaptados a las edades y a los diferentes niveles lingüísticos de los niños.
¿Qué implica el reconocimiento?
Una de las fundadoras de la Escola Catalana de Zúric, Glòria Llopart, ha explicado en radio RAB que la incorporación del catalán al programa HSK no ha sido automática, sino que ha requerido un trabajo intenso de casi dos años. Para hacernos una idea, la candidatura presentada al cantón de Zúric superaba las ochenta páginas de documentación: la mitad del dossier detallaba el funcionamiento de la escuela, la estructura del proyecto, la implicación del Casal Català y los planes de futuro, mientras que la otra mitad incluía toda la documentación administrativa exigida por las autoridades educativas. Los impulsores pretendían demostrar que detrás del proyecto había una comunidad sólida, estable y con capacidad de mantener la enseñanza de la lengua a largo plazo. "Es un logro en equipo de las familias que cada semana, durante todo el curso escolar, desde agosto hasta julio, atraviesan toda la ciudad para llevar a sus hijos e hijas a la escuela catalana", celebra, y añade: "También de las maestras que tienen un trabajo complejo y difícil, y de la junta del Casal que desde el inicio ha creído en el proyecto y ha trabajado para que lleguemos aquí y continuemos por muchos años".
El reconocimiento permitirá que los niños y niñas catalanohablantes puedan estudiar su lengua dentro del sistema educativo público en igualdad de condiciones con las otras 33 lenguas que ya forman parte del programa HSK, destinado a niños y jóvenes con una lengua familiar diferente del alemán —entre las lenguas se encuentran el inglés, el francés, el italiano, el castellano y el chino. Además, los aprendizajes adquiridos podrán ser reconocidos oficialmente e incorporados a la trayectoria académica del alumnado. Las clases podrán usar aulas de las escuelas públicas del cantón de forma gratuita, mientras que el profesorado tendrá acceso a formación específica en la Universidad Pedagógica de Zúric y pasará a formar parte de la red oficial de docentes del programa. Finalmente, a partir de ahora, las familias que lleguen al cantón recibirán información oficial sobre la existencia de clases de catalán, igual que con el resto de lenguas reconocidas. Y todo ello, de forma "indefinida", según Llopart.
