La crisis climática y el consiguiente calentamiento global comportará un descenso de las muertes atribuibles al frío y un incremento sustancial de la mortalidad causada por las temperaturas altas. Un estudio presentado por el Instituto de Salud Global de Barcelona, que impulsó la Fundación La Caixa, alerta que, si no se toman medidas urgentes para mitigar los efectos del cambio climático, el balance de muertes por calor crecerá en todo el continente de Europa y el hecho de que se registre una reducción de los decesos por bajas temperaturas no compensará la subida de la mortalidad por temperaturas muy elevadas.
El equipo científico del ISGlobal ha concluido, después de analizar muestras de 16 países europeos divididos en 147 regiones, que más del 7% de las muertes que se registraron en estos territorios desde 1998 hasta el 2012 son atribuibles al factor de la temperatura. Las temperaturas frías, en este caso, tuvieron un impacto diez veces superior a las más cálidas. Las proyecciones que ha hecho el centro estiman que a mediados de este siglo, la tendencia se revertirá.
Tres escenarios diferentes
La investigación, que también se publica este jueves en la revista científica The Lancet Planetary Health, combina cuatro modelos climáticos para hacer proyecciones hasta finales de siglo con tres escenarios diferentes según las emisiones de gases de efecto invernadero. El primero de ellos es el más positivo y contempla una reducción muy destacable de las emisiones de estos gases contaminantes, un segundo refleja una estabilización en las cifras de las emisiones y el último de estos es el que muestra un aumento de las emisiones y un mayor incremento de las temperaturas.
En el peor de los pronósticos, España, Portugal e Italia serían los países que registrarían un incremento que podría llegar al 10% de la mortalidad por altas temperaturas. La única comunidad autónoma que tendría un ascenso menos pronunciado sería Galicia.
De hecho, en el escenario más optimista, Catalunya ya tendría un balance prácticamente equilibrado entre decesos por calor y frío, e incluso podría inclinarse más hacia las muertes por temperaturas muy cálidas. En el caso de Castilla-La Mancha o Aragón, todavía sería más acentuado.
En el estudio, una de las conclusiones que subrayan es que "en las últimas décadas, el calentamiento en Europa se ha producido a un ritmo más rápido que en cualquier otro continente". De todos modos, también señalan que "la incidencia de este fenómeno es desigual" y que los países del Mediterráneo son los que se muestran más "vulnerables" que el resto. En este sentido, ya avisan de que la zona del Mediterráneo es la que saldría más perjudicada.
Los investigadores recomiendan adoptar medidas "de carácter general y de forma urgente" para frenar los efectos del calentamiento del planeta y desaconsejan que se aplique sólo en los países o zonas específicas que sean más vulnerables a este fenómeno porque entienden que no serían "efectivas".
Imagen principal: Una persona camina por las calles de Lleida en un día de temperaturas muy altas. EFE.