El incendio que estalló el sábado por la noche en la Catalunya Nord ha causado estragos importantes. El fuego ha quemado ya más de 1.650 hectáreas y a su paso ha dejado dos personas heridas en estado grave: un vecino y uno de los bomberos que estaba trabajando para extinguir el incendio. Según han informado desde el Departament dels Pirineus Orientals, las llamas se iniciaron en el municipio de Trevillac a las 19:31 horas y en las últimas horas se han intensificado por la Tramuntana. Por ahora, los medios desplazados se concentran en Ille-sur-Têt, Rodès y Bouleternère con el objetivo de evitar que el fuego se propague hacia el macizo de los Aspres.
La prioridad actualmente es contener los flancos derecho e izquierdo, por lo que se ha reforzado el número de efectivos. Con este aumento, se ha llegado a las 700 unidades desplazadas, con el apoyo de 200 vehículos y nueve medios aéreos. En cuanto a las afectaciones, de momento se mantienen cortadas las carreteras RD66 —entre Vinçà e Ille-sur-Têt—, la RD2, RD13 y RD17. Por otra parte, en cuanto a las operaciones aéreas, estas se han reanudado a primera hora de la mañana; a las siete se han activado tres helicópteros bombarderos de agua, dos hidroaviones Canadair y dos aviones DASH. Asimismo, también participan en la operación cinco columnas de refuerzo, un contingente europeo de origen rumano y un dispositivo de lanzamiento de producto retardante; todo ello, con el objetivo de poder controlar las llamas y, poco a poco, intentar poner fin a esta pesadilla que quema la Catalunya Nord.
Obligados a marcharse de casa
Ayer por la noche se activaron los planes comunales de salvaguarda de las poblaciones afectadas, y se concentró en los ayuntamientos o en espacios de acogida a los vecinos que viven en masías aisladas en la zona afectada por el incendio, aunque por ahora no se ha ordenado ninguna evacuación general. Para atender a los desplazados, se han abierto la sala La Catalane, en Ille-sur-Têt, y la sala polivalente de Vinça. Las asociaciones de seguridad civil, conjuntamente con los ayuntamientos, se encargan de garantizar el suministro de agua y de bienes de primera necesidad a estas personas que se han visto obligadas a abandonar su hogar a causa del fuego. El esfuerzo por conseguir estos materiales es vital, ya que ha habido varios cortes del suministro eléctrico en las poblaciones de Trevillac, Tarerac y Montalbà, que también afectan al servicio de agua potable.