Barcelona se manifiesta contra la crisis de la vivienda y llama a la huelga general del 11 de noviembre

Más de un millar de personas se han manifestado este sábado en Barcelona convocadas por diversos sindicatos de vivienda para denunciar las dificultades de acceso a un piso y reclamar medidas que eviten casos como los de Maricarmen, la mujer de 87 años que murió después de haber sido desahuciada en Madrid, u Olga, que se suicidó después de ser desalojada de la vivienda donde vivía en l'Hospitalet de Llobregat. Durante la marcha se han visto pancartas con lemas como "¿Qué pasa, qué pasa?, que no tenemos casa", "Ayuso, tu plan es un abuso" o "Expropiemos a los rentistas". La movilización también ha servido para impulsar la huelga general convocada para el 11 de noviembre, con llamamientos a organizarse y mantener la presión en las calles de cara a aquella jornada.

La plaza Universitat, en el centro de Barcelona, ha sido el punto de partida de la protesta, que ha comenzado con un minuto de silencio delante de la Universitat de Barcelona mientras los asistentes mantenían encendidas las linternas de los teléfonos móviles. Después, los manifestantes han coreado consignas como "Maricarmen, no te olvidamos", "No son muertes, son asesinatos" y "No toleraremos ningún desahucio más" antes de iniciar la marcha por el centro de la ciudad. La movilización ha avanzado sin incidentes y ha obligado a cortar la Gran Via de les Corts Catalanes en el tramo comprendido entre las calles Aribau y Balmes.

"Una huelga que será histórica"

La portavoz del Sindicat de Llogateres, Carme Arcarazo, ha recordado que Maricarmen, convertida en símbolo de la lucha por el derecho a la vivienda, "murió en el hospital sin haber podido volver a su casa", pero que "luchó hasta su último aliento". También ha reivindicado el impacto político y social de su caso y ha asegurado que Maricarmen ha sido "la chispa" que ha contribuido a impulsar dos decretos que llevan su nombre, "ha hecho caer un gobierno y ha inspirado una huelga general, que parece que será histórica".

En este sentido, Arcarazo ha hecho un llamamiento a secundar la huelga del 11 de noviembre y ha situado el conflicto no solo en los grandes fondos de inversión, sino también en las decisiones de las administraciones. La portavoz del Sindicat de Llogateres ha cargado contra "los políticos que están arrodillados ante la patronal, que legislan a su favor y contra los millones de personas que quieren un piso en el que vivir". 


Entre las principales reivindicaciones de la organización se encuentra poner fin a los desahucios, establecer contratos de alquiler indefinidos, frenar las compras especulativas y crear un impuesto sobre la riqueza para ampliar el parque público de vivienda. El sindicato también reclama que personas como Maricarmen sean reconocidas como "sindicalistas" y puedan negociar huelgas de alquileres.