El máximo responsable de Ausbanc -entidad dedicada supuestamente a la defensa de los consumidores-, Luis Pineda, exigió pagos a numerosas entidades bancarias, pero no todas han denunciado estas supuestas extorsiones, según la investigación en curso.
Aunque estos pagos de los bancos a Ausbanc se realizaban por medio de aportaciones en conceptos de "publicidad" en sus publicaciones, según los investigadores, en realidad respondían a auténticos “impuestos revolucionarios”, es decir, extorsiones para que Pineda hablara bien de las entidades en sus medios, no intercediera de forma negativa en sus consejos de administración y retirara querellas contra ellas.
Algunos bancos han admitido hoy que Ausbanc lograba acuerdos para que las entidades financieras pusieran publicidad en sus distintas publicaciones y que la tarifa anual dependía del tamaño del banco y el espacio publicitario contratado.
Unos afirman que estos pagos eran una especie de "impuesto revolucionario", mientras que otros defienden que podía tener sentido para dar a conocer sus productos a otro público distinto al que llegan los medios convencionales.
Pagos en función de la marcha del banco
En algunos casos, los pagos variaban en función de la marcha del banco y las informaciones que iban saliendo en los medios de comunicación, de tal manera que si alguno de sus directivos aparecía en la prensa con noticias negativas, los abonos por "publicidad" a Ausbanc aumentaban.
La Fiscalía de la Audiencia Nacional lleva investigando este caso desde febrero de 2015 y durante este tiempo ha recabado numerosas conversaciones telefónicas pinchadas entre los implicados, en las que se demostraría estas supuestas extorsiones a los bancos.
Sin embargo, las facturas publicitarias podían llegar a ser "muy elevadas" si el banco iniciaba cualquier campaña comercial como la puesta en el mercado de un nuevo producto, pues Ausbanc intentaba siempre que estos lanzamientos se anunciaran en sus páginas, explican fuentes del sector financiero.