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Las arañas tienen mucho más que ofrecer a la tecnología que sus telarañas. La forma en que mueven las patas ha inspirado una técnica que permite transformar arañas muertas en pequeñas pinzas robóticas. Esta aproximación, conocida como necrobótica, aprovecha las propiedades biológicas de los organismos para desarrollar dispositivos tecnológicos.

Un equipo de ingenieros de la Universidad Rice, en Estados Unidos, demostró que el cuerpo de una araña muerta podía funcionar como una pinza robótica. El estudio fue publicado en la revista científica Advanced Science, aprovecha un mecanismo natural que estos animales utilizan para mover las patas.

Robots hechos con arañas muertas

A diferencia de los humanos, que extendemos y flexionamos las extremidades principalmente mediante la acción coordinada de los músculos, las arañas utilizan un sistema hidráulico para extender las patas. Cuando aumenta la presión de la hemolinfa, el fluido que circula por su cuerpo, las patas se extienden. Cuando esta presión disminuye, se flexionan. Tras la muerte, la pérdida de presión hace que las patas se encojan.

Los investigadores aprovecharon este mecanismo para convertir el cuerpo de la araña en una pinza. Para ello, introdujeron una aguja conectada a una jeringa y sellaron la zona con adhesivo. Al inyectar aire, las patas se extendían; al liberar la presión, se cerraban. De esta forma, el cuerpo de la araña podía coger y manipular objetos pequeños, como componentes electrónicos, e incluso levantar otras arañas muertas. En las pruebas, esta pinza biológica llegó a manipular objetos con una masa equivalente a aproximadamente el 130% de la masa del cuerpo de la araña utilizado como dispositivo.

La técnica, sin embargo, todavía tiene limitaciones. Con el tiempo y el uso, los cuerpos se deshidratan y se deterioran, lo que reduce su durabilidad. Por lo tanto, todavía es necesario investigar cómo mejorar su resistencia y capacidad de funcionamiento.