El 15 de octubre de 2025 había convocadas en todas partes toda una serie de paros y manifestaciones en defensa de Palestina, también en Barcelona. Una de las protestas de la capital catalana tuvo lugar en el entorno de la estación de Sants, que quedó marcada por las cargas policiales de los Mossos d'Esquadra, que usaron gas pimienta para dispersar a los manifestantes. El pasado mes de diciembre, cinco manifestantes presentaron una querella contra los mossos por estos hechos, pero fue rechazada solo dos días después por el Juzgado de Instrucción número 6. Ahora, en cambio, la Audiència de Barcelona ha concluido que “hay indicios de que los querellantes sufrieron lesiones a consecuencia de la actuación policial y, a priori, esta podría entenderse desproporcionada a la vista del carácter pacífico de la protesta, que hacía innecesario o lesivo el método empleado para acabar con ella y dispersar a los manifestantes”. Por lo tanto, la querella deberá ser aceptada y tramitada. También se abrirán diligencias de investigación y se tomará declaración a las personas afectadas, entre las cuales se encuentra el diputado de la CUP en el Parlament, Xavier Pellicer.
Esta denuncia contó con el apoyo de la plataforma Stop Gas Pimienta y de diversos colectivos, como Alerta Solidària e Irídia, que en un comunicado hablan de un “nuevo dolor de cabeza para la cúpula de Interior de Parlon y Trapero”. Cabe recordar que en los últimos días diversas voces han pedido su destitución, en este caso, por la infiltración de agentes en asambleas de maestros y profesores que preparaban las jornadas de huelga y de protestas para reclamar mejoras en sus condiciones laborales y salariales. También destacan que la Audiencia de Barcelona “recuerda la obligación de la administración de justicia de responder con investigación exhaustiva las denuncias de la ciudadanía por posibles tratamientos degradantes por parte de agentes del Estado”. En la resolución, la Audiencia de Barcelona, por lo tanto, considera necesaria una “investigación judicial de los hechos para determinar si, efectivamente, se produjo un ataque contra la integridad moral de aquellos por parte de las fuerzas de orden público, pudiendo individualizar la acción en aquellos agentes que aparecen en las imágenes haciendo uso de los espráis con gas pimienta o agentes irritantes”. Los querellantes identifican al menos a dos policías que hicieron uso de los espráis y a su superior jerárquico”.
El contenido de la querella
En la querella que inicialmente fue rechazada, se relataban las afectaciones sufridas por los querellantes, y se aportan los atestados médicos. El primer querellado explicaba que estaba sentado en el suelo pacíficamente y que “resultó directamente lesionado por la actuación policial, sufriendo contusiones en el bíceps derecho, en el antebrazo derecho y en el dorso derecho, así como dolor lumbar, sensibilidad aumentada en la axila izquierda y episodios de irritación y vómitos provocados por la inhalación de espray OC (gas pimienta)”. Una mujer, la segunda querellante, también sentada en el suelo, “resultó directamente lesionada por la actuación policial al ser rociada con espray OC (gas pimienta), con un diagnóstico de broncoespasmo agudo”. Se sostiene que los Mossos “no la avisaron previamente para que abandonara la concentración”.
