Adecuar las escuelas de Catalunya al calor costaría mínimo 2.500 millones de euros

La Generalitat adecuará un centenar de escuelas e institutos en los próximos dos cursos con ventiladores, aires acondicionados y otras medidas para hacer frente al calor. Se trata de una carpeta pendiente en el ámbito de la educación, agravada por la crisis climática, y es una de las reivindicaciones habituales de maestros y familias. Los sindicatos de docentes y las asociaciones de familias hace tiempo que avisan de que en los meses alrededor del verano se superan fácilmente los 30 grados en las aulas y no son extraños los golpes de calor. De manera puntual, en algunos centros se ha llegado a los 40 grados. Además del peligro la salud, el malestar general que propicia tiene un impacto directo sobre el rendimiento escolar. Sin embargo, el Departament d'Educació estima que climatizar todos los centros catalanes requeriría un gasto de mínimo 2.500 millones de euros.

La directora general de Centres Públics del Govern, Montserrat Duran, ha reconocido en declaraciones al 3Cat que no hay "ningún centro preparado" para situaciones de calor extremas y ha apuntado la necesidad de dar un paso adelante para garantizar un buen confort climático a los maestros y alumnos. La alto cargo de Educació reconoce que el elevado presupuesto necesario para climatizar todos los centros hace que se tenga que pensar en "planteamientos segmentados y progresivos".

Por ahora, Duran ha detallado que se han instalado ventiladores en 227 centros educativos y que está previsto hacerlo en 150 más entre finales de este año y principios del próximo. La responsable de Centres Públics ha asegurado que este año se han invertido 15 millones de euros en la cuestión y que se ha abierto un plan en colaboración con los ayuntamientos a través del cual también se pueden llevar a cabo estas actuaciones. En Barcelona, por ejemplo, Educació y el Ayuntamiento han invertido este año 71 millones de euros para la mejora de los centros, la mayor parte de los cuales los ha puesto el consistorio municipal.

La responsable de Centres Públics ha explicado también que han recibido denuncias y quejas de escuelas e institutos por las temperaturas alcanzadas en las aulas en los últimos meses, unas quejas que ha valorado como "razonables". Duran no ha detallado cuántos o qué centros educativos catalanes se encuentran en una situación climática más grave, ya que ha afirmado que intervienen diversos factores como la zona, la orientación y el estado de las instalaciones. Sí que ha reconocido, sin embargo, que en los últimos años la inversión en cuanto a cuestiones que afectan a la climatización ha sido "baja".

Un 25% de los centros se construyeron antes de 1965 y tienen instalaciones viejas

El Govern es consciente de que el calor en las aulas es una asignatura pendiente. El president de la Generalitat, Salvador Illa, avanzó la semana pasada, de cara al inicio del curso escolar, que el Govern presentará pronto un programa "completo" para resolver este reto. Illa no fijó un plazo para resolverlo y se limitó a decir que se intentará "cuanto antes mejor". En este sentido, el president admitió que "no venderán duros a cuatro pesetas" porque la situación es la que es: uno de cada cuatro centros escolares de Catalunya se construyó antes de 1965.

La problemática llega a la Sindicatura de Greuges y una plataforma quiere denunciar a Educació

La demanda de climatizar las escuelas es una constante por parte de los sindicatos de maestros y de las asociaciones de familias como la aFFaC. Estos, sin embargo, avisan de que no siempre es suficiente con poner ventiladores, que es la solución más rápida y menos costosa. La síndica de greuges, Esther Giménez-Salinas, se hizo eco de la problemática después de haber recibido hasta 150 quejas y pidió en junio una respuesta "urgente y planificada". Giménez-Salinas alertó de que esto pasa en numerosos centros y que impacta directamente en el bienestar y las condiciones de aprendizaje del alumnado. Un grupo de unos 200 docentes están reunidos en una plataforma para luchar en este sentido, llamada Aules que Cremen. La entidad afirmó este agosto que estudia denunciar al Departament d'Educació ante Inspección de Trabajo.