Carlos Baglietto
La expansión de la quinta ola de la covid-19 en Catalunya nos ha dejado imágenes que esperábamos no volver a ver. El incremento exponencial de los contagios a principios de julio evolucionó hacia un aumento repentino de las hospitalizaciones, devolviendo a las UCI a niveles muy altos de difícil gestión. Después de un mes, el buen ritmo de la campaña de la vacunación y las restricciones impuestas por el Govern han permitido frenar la quinta ola. La tendencia ahora es a la baja y se ha evitado llegar al pico de contagios que previó el conseller de Salut, Josep M. Argimon, con 700 enfermos críticos. Sin embargo, julio ha sido un mes muy duro para las UCI catalanas, para sus pacientes críticos y para sus profesionales. Así nos lo muestran estas imágenes de las trabajadoras de la unidad de cuidados intensivos del Hospital del Mar.
En el Hospital del Mar, varias enfermeras se preparan para hacer los cuidados correspondientes a un paciente contagiado de coronavirus. Después de asegurarse de qué están bien protegidas, empezarán con la rutina y trabajarán para conseguir que la persona mejore. El viernes 6 de agosto se llegaron a notificar 588 enfermos críticos de coronavirus, doce más que el día anterior. A pesar de ser una cifra muy alta, muestra un estancamiento y un remanso incipiente de la quinta ola de la covid-19 a las UCI catalanas. / Foto: Carlos Baglietto
Una vez evolucionan los pacientes enfermos de covid-19, se les someten a pruebas para comprobar si tienen anticuerpos. En caso afirmativo, son trasladados a planta para hacer sitio a nuevos pacientes críticos que necesitan cuidados intensivos. Si bien las UCI no peligran, hace falta prevenir y aliviar la presión siempre que sea posible. El departamento de Salud ha querido enviar un mensaje de tranquilidad durante estas semanas: no faltará ninguna cama en ningún momento. / Foto: Carlos Baglietto
Las enfermeras se reúnen muy a menudo para comentar que pueden hacer para mejorar el estado de los pacientes y para informar al resto de las trabajadoras de la medicación y tratamientos dados. El mejor tratamiento, sin ningún tipo de duda, es la prevención mediante la vacunación: un estudio de Salud mostró cómo más del 70% de los críticos en el UCI son personas que todavía no se han vacunado. Por eso los profesionales del ámbito sanitario insisten tanto con la necesidad de inmunizarse contra la covid-19. / Foto: Carlos Baglietto
La comprobación de la movilidad de las extremidades es una entre otras funciones dentro del box de los afectados por la covid-19. Hay veces que una sola enfermera puede encargarse de los cuidados de los enfermos. Si bien en la mayoría de casos la covid-19 no tiene efectos muy importantes sobre el cuerpo, las personas que llegan al UCI lo hacen con graves problemas de salud que pueden tener muchos efectos negativos diferentes que hay que tener en cuenta. / Foto: Carlos Baglietto.
Cuando las enfermeras del UCI se quedan sin el material necesario para hacer el cuidado a un paciente, tienen que avisar a otra compañera para que traiga más medicinas. Mientras esperan pueden tener pequeños momentos de desconexión mental del trabajo, ya que al fin y al cabo pasan muchas y muchas horas por los pasillos y por las salas de las unidades de cuidados intensivos acumulando grandes niveles de tensión. / Foto: Carlos Baglietto.
Muchas conversaciones rodean el UCI: qué medicación administrar al paciente, quien tiene prioridad a la hora de recibir los cuidados intensivos, a qué enfermo está preparado para ser trasladado a planta... En una zona tan 'extrema', la planificación es muy importante para evitar que los problemas empeoren. Toda decisión es esencial para garantizar el buen funcionamiento del UCI. / Foto: Carlos Baglietto
Si trabajas en el UCI, trabajas con personas cuya vida corre peligro. La tensión y la presión son constantes. Después de muchas horas seguidas de trabajo, el cansancio aparece y hace que la jornada sea todavía más difícil. Las compañeras son uno de los apoyos más efectivos para combatirlo. Aquí, una pequeña cata de otro tipo de cuidados que se pueden encontrar en las UCI catalanes. / Foto: Carlos Baglietto
El ritmo de trabajo en los box suele ser muy elevado, pero a veces los enfermos consiguen mejorar un poco. Después de la ronda de las trabajadoras, los pacientes obtienen un momento de tranquilidad en el cual pueden descansar: una situación lo bastante cómoda tanto para los enfermos como para las enfermeras. Cuando se haya recuperado lo suficiente, el paciente será trasladado a planta, donde continuará con su recuperación hasta que pueda recibir el alta. / Foto: Carlos Baglietto
Tres trabajadoras del UCI hacen los cuidados a una paciente. Cada una tiene diferentes funciones: desde comprobar el estado de la respiración asistida, pasando para ver que tiene buena movilidad en las extremidades, hasta recolocar el electrocardiograma para una buena revisión del corazón. En este caso, la persona atendida es cabizbajo para mejorar la respiración. Después de más de un año de pandemia, las profesionales de las unidades de cuidados intensivos saben mejor que nunca qué procedimientos seguir para ayudar a una persona a recuperarse de los efectos negativos de la covid-19. / Foto: Carlos Baglietto
Para saber si la persona enferma de covid-19 ha desarrollado algún tipo de neumonía o alguna afectación pulmonar, el radiólogo y las enfermeras le hacen pruebas con una máquina de rayos X portátil dentro de la misma UCI. ¿Por qué? Porque el paciente se encuentra en un estado lo bastante grave para ser trasladado a la sala donde supuestamente se tienen que hacer estas pruebas. Una situación complicada, ya que hay que ir con mucho cuidado con la radiación que emite esta herramienta para comprobar el estado pulmonar de una persona. / Foto: Carlos Baglietto
Tener toda la situación bajo control es una de las funciones más importantes de las trabajadoras del UCI. Por eso, hay que revisar constantemente el estado y la necesidad de cada uno de los pacientes ingresados. De esta manera se garantiza el mejor funcionamiento posible de un área tan delicada y donde se juegan la vida centenares de personas. / Foto: Carlos Baglietto
Si con todo el trabajo de cuidados no era suficiente, otra función que recae sobre las enfermeras es llamar a personas que han dado positivo en covid-19 para saber dónde están y qué hacen. Además, hay que sumar otra tarea de información bien importante: la revisión de los historiales clínicos de los pacientes. Porque como es bien sabido, la información es poder. En este caso, un poder que puede salvar vidas. / Foto: Carlos Baglietto
Una vez acaba la jornada laboral y antes de abandonar el UCI, las enfermeras tienen que tirar toda la ropa que han utilizado dentro de un cesto para lavarla. Las gorras y la cubierta de los zapatos, directamente en la basura, junto con la mascarilla. Finalmente, se tienen que desinfectar muy bien, sobre todo las manos, y cambiarse la mascarilla para evitar el máximo posible el riesgo de contagio. / Foto: Carlos Baglietto
Cuando un paciente muestra síntomas de haber mejorado, se procede a hacer las comprobaciones necesarias para saber si ha generado anticuerpos. Si a la prueba sale un resultado positivo, el paciente es trasladado a planta para continuar con su proceso de recuperación, pero mucho más tranquilo. Hay que hacer sitio paraotros enfermos que puedan encontrarse en una situación peor. También para aligerar el trabajo de los profesionales, ya que con menos presión hospitalaria pueden trabajar mucho mejor. / Foto: Carlos Baglietto
La tendencia es a la baja y, por suerte, no se ha hecho realidad las predicciones del conseller de Salud, Josep M. Argimon, sobre el pico de contagios en las UCI con 700 enfermos críticos. Es muy posible que pronto empecemos a ver cómo la cifra de personas hospitalizadas se reduce, y esta imagen será cada vez más habitual: un box vacío, después de que una persona abandonara la unidad de cuidados intensivos. Sin embargo, no queda vacío por mucho rato: inmediatamente se limpia la habitación para dejarla preparada por la llegada del próximo paciente. / Foto: Carlos Baglietto
En el Hospital del Mar, varias enfermeras se preparan para hacer los cuidados correspondientes a un paciente contagiado de coronavirus. Después de asegurarse de qué están bien protegidas, empezarán con la rutina y trabajarán para conseguir que la persona mejore. El viernes 6 de agosto se llegaron a notificar 588 enfermos críticos de coronavirus, doce más que el día anterior. A pesar de ser una cifra muy alta, muestra un estancamiento y un remanso incipiente de la quinta ola de la covid-19 a las UCI catalanas. / Foto: Carlos Baglietto
Una vez evolucionan los pacientes enfermos de covid-19, se les someten a pruebas para comprobar si tienen anticuerpos. En caso afirmativo, son trasladados a planta para hacer sitio a nuevos pacientes críticos que necesitan cuidados intensivos. Si bien las UCI no peligran, hace falta prevenir y aliviar la presión siempre que sea posible. El departamento de Salud ha querido enviar un mensaje de tranquilidad durante estas semanas: no faltará ninguna cama en ningún momento. / Foto: Carlos Baglietto
Las enfermeras se reúnen muy a menudo para comentar que pueden hacer para mejorar el estado de los pacientes y para informar al resto de las trabajadoras de la medicación y tratamientos dados. El mejor tratamiento, sin ningún tipo de duda, es la prevención mediante la vacunación: un estudio de Salud mostró cómo más del 70% de los críticos en el UCI son personas que todavía no se han vacunado. Por eso los profesionales del ámbito sanitario insisten tanto con la necesidad de inmunizarse contra la covid-19. / Foto: Carlos Baglietto
La comprobación de la movilidad de las extremidades es una entre otras funciones dentro del box de los afectados por la covid-19. Hay veces que una sola enfermera puede encargarse de los cuidados de los enfermos. Si bien en la mayoría de casos la covid-19 no tiene efectos muy importantes sobre el cuerpo, las personas que llegan al UCI lo hacen con graves problemas de salud que pueden tener muchos efectos negativos diferentes que hay que tener en cuenta. / Foto: Carlos Baglietto.
Cuando las enfermeras del UCI se quedan sin el material necesario para hacer el cuidado a un paciente, tienen que avisar a otra compañera para que traiga más medicinas. Mientras esperan pueden tener pequeños momentos de desconexión mental del trabajo, ya que al fin y al cabo pasan muchas y muchas horas por los pasillos y por las salas de las unidades de cuidados intensivos acumulando grandes niveles de tensión. / Foto: Carlos Baglietto.
Muchas conversaciones rodean el UCI: qué medicación administrar al paciente, quien tiene prioridad a la hora de recibir los cuidados intensivos, a qué enfermo está preparado para ser trasladado a planta... En una zona tan 'extrema', la planificación es muy importante para evitar que los problemas empeoren. Toda decisión es esencial para garantizar el buen funcionamiento del UCI. / Foto: Carlos Baglietto
Si trabajas en el UCI, trabajas con personas cuya vida corre peligro. La tensión y la presión son constantes. Después de muchas horas seguidas de trabajo, el cansancio aparece y hace que la jornada sea todavía más difícil. Las compañeras son uno de los apoyos más efectivos para combatirlo. Aquí, una pequeña cata de otro tipo de cuidados que se pueden encontrar en las UCI catalanes. / Foto: Carlos Baglietto
El ritmo de trabajo en los box suele ser muy elevado, pero a veces los enfermos consiguen mejorar un poco. Después de la ronda de las trabajadoras, los pacientes obtienen un momento de tranquilidad en el cual pueden descansar: una situación lo bastante cómoda tanto para los enfermos como para las enfermeras. Cuando se haya recuperado lo suficiente, el paciente será trasladado a planta, donde continuará con su recuperación hasta que pueda recibir el alta. / Foto: Carlos Baglietto
Tres trabajadoras del UCI hacen los cuidados a una paciente. Cada una tiene diferentes funciones: desde comprobar el estado de la respiración asistida, pasando para ver que tiene buena movilidad en las extremidades, hasta recolocar el electrocardiograma para una buena revisión del corazón. En este caso, la persona atendida es cabizbajo para mejorar la respiración. Después de más de un año de pandemia, las profesionales de las unidades de cuidados intensivos saben mejor que nunca qué procedimientos seguir para ayudar a una persona a recuperarse de los efectos negativos de la covid-19. / Foto: Carlos Baglietto
Para saber si la persona enferma de covid-19 ha desarrollado algún tipo de neumonía o alguna afectación pulmonar, el radiólogo y las enfermeras le hacen pruebas con una máquina de rayos X portátil dentro de la misma UCI. ¿Por qué? Porque el paciente se encuentra en un estado lo bastante grave para ser trasladado a la sala donde supuestamente se tienen que hacer estas pruebas. Una situación complicada, ya que hay que ir con mucho cuidado con la radiación que emite esta herramienta para comprobar el estado pulmonar de una persona. / Foto: Carlos Baglietto
Tener toda la situación bajo control es una de las funciones más importantes de las trabajadoras del UCI. Por eso, hay que revisar constantemente el estado y la necesidad de cada uno de los pacientes ingresados. De esta manera se garantiza el mejor funcionamiento posible de un área tan delicada y donde se juegan la vida centenares de personas. / Foto: Carlos Baglietto
Si con todo el trabajo de cuidados no era suficiente, otra función que recae sobre las enfermeras es llamar a personas que han dado positivo en covid-19 para saber dónde están y qué hacen. Además, hay que sumar otra tarea de información bien importante: la revisión de los historiales clínicos de los pacientes. Porque como es bien sabido, la información es poder. En este caso, un poder que puede salvar vidas. / Foto: Carlos Baglietto
Una vez acaba la jornada laboral y antes de abandonar el UCI, las enfermeras tienen que tirar toda la ropa que han utilizado dentro de un cesto para lavarla. Las gorras y la cubierta de los zapatos, directamente en la basura, junto con la mascarilla. Finalmente, se tienen que desinfectar muy bien, sobre todo las manos, y cambiarse la mascarilla para evitar el máximo posible el riesgo de contagio. / Foto: Carlos Baglietto
Cuando un paciente muestra síntomas de haber mejorado, se procede a hacer las comprobaciones necesarias para saber si ha generado anticuerpos. Si a la prueba sale un resultado positivo, el paciente es trasladado a planta para continuar con su proceso de recuperación, pero mucho más tranquilo. Hay que hacer sitio paraotros enfermos que puedan encontrarse en una situación peor. También para aligerar el trabajo de los profesionales, ya que con menos presión hospitalaria pueden trabajar mucho mejor. / Foto: Carlos Baglietto
La tendencia es a la baja y, por suerte, no se ha hecho realidad las predicciones del conseller de Salud, Josep M. Argimon, sobre el pico de contagios en las UCI con 700 enfermos críticos. Es muy posible que pronto empecemos a ver cómo la cifra de personas hospitalizadas se reduce, y esta imagen será cada vez más habitual: un box vacío, después de que una persona abandonara la unidad de cuidados intensivos. Sin embargo, no queda vacío por mucho rato: inmediatamente se limpia la habitación para dejarla preparada por la llegada del próximo paciente. / Foto: Carlos Baglietto