Era uno de los objetivos anunciado por el conseller en funciones de Empresa, Ramon Tremosa, y ya se ha confirmado. El Procicat da el visto bueno al retorno de los cruceros en Catalunya con un protocolo de seguridad que, sobre todo, servirá para reactivar el Puerto de Barcelona y recuperar el tráfico necesario para atraer el turismo internacional. Bajo la campaña 'Catalunya, un lugar hecho a medida', la Agencia Catalana de Turismo se centra en este tráfico y también el de los aeropuertos para llegar al 50% del volumen del negocio del turismo y facturar entre 11.000 y 13.000 millones de euros hasta final de año. La fecha no se ha dado, pero sí han detallado que será este verano.

La famosa 'nueva normalidad' permitirá recuperar los cruceros cumpliendo unas normas previas. El Procicat ha validado un procedimiento detallado que tendrán que seguir las naviera para que reciban la autorización de actividad turística con bandera europea entre puertos. De entrada, tendrán que presentar a la Secretaria de Salut Pública una solicitud de aceptación del protocolo de actuación y notificación que se tendrá que seguir para el desembarque de casos sospechosos o confirmados de Covid-19, y la gestión de contactos en su ámbito territorial. Lo tendrán que hacer con 20 días de antelación antes de empezar el crucero o la primera escala. Posteriormente, la Secretaria de Salut Pública tendrá que responder esta solicitud en un máximo de cinco días.

Las condiciones del Procicat

Los requisitos que pide el Procicat son: conocer la actividad que realizará el crucero, el itinerario detallado con fechas y puertos del litoral catalán donde se hará escala, el programa de actividades de los pasajeros y las características del propio barco, por ejemplo, la capacidad máxima, el número de tripulantes autorizado, entre otros. Cada embarcación tendrá que justificar sus propios controles para mitigar riesgos sanitarios derivados del coronavirus. Se tendrá en cuenta si realizan pruebas diagnósticas "de infección activa" a bordo. Lo más importante para el Procicat es tener el detalle de los aforos previstos: espacios comunes o camarotes, puntos de servicios, y también una señalización con toda la información que puedan requerir los pasajeros como planes de limpieza, desinfección, ventilación, etc.

Todos ellos, tendrán que firmar una declaración responsable que esté avalada por un centro sanitario que pueda atender a sus pasajeros si lo requieren por la Covid-19 en el momento hacer un desembarque, o aislar casos sospechosos y tener una alternativa para poder confirmar su diagnóstico. En este caso, los barcos tendrán que prever un espacio para alojar pacientes asintomáticos, otro para contactos estrechos que tengan que aislarse antes de su vuelta al domicilio, y un seguro que cubra los gastos que se deriven en centros sanitarios o alojamientos externos que hayan sido necesarios.

Alfredo Serrano, director de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros en España, ha asegurado que muchas de estas normas ya las tenían previstas: "Los pasajeros pasan un test antes de embarcar y durante el trayecto, se miden las aguas fecales, a modo de ejemplo para identificar si hay en un área alguien contagiado, porque las medidas de seguridad son inmensas", en declaraciones a 'Aquí Cuní' de Ser Catalunya.

Serrano también considera que las conversaciones con el Govern han estado fluidas y van en la misma dirección. La entrada de cruceros al Estado español es una de las más tardías. En otros países como Italia, con una incidencia más alta, se han aprobado antes. Serrano recuerda que esta situación ya la han vivido en las anteriores aperturas derivadas de la pandemia.

Fotografía de portada: unos turistas bajando de un crucero en Palamós antes del estallido de la Covid-19.

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