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Una nueva combinación de fármacos ha demostrado mejorar el tratamiento de un grupo de pacientes con cáncer de próstata metastásico y tumores especialmente agresivos. La estrategia combina enzalutamida, un inhibidor de andrógenos, con talazoparib, un inhibidor de la proteína PARP, y ha reducido un 52% el riesgo de progresión de la enfermedad o de muerte en pacientes con alteraciones en genes implicados en la reparación del ADN. Los resultados provienen del ensayo clínico internacional de fase 3 TALAPRO-3, en el que ha participado el Vall d’Hebron Institut d’Oncologia (VHIO). El estudio se ha presentado en el congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), en Chicago, y se ha publicado simultáneamente en The New England Journal of Medicine.

El tratamiento se dirige a pacientes con cáncer de próstata metastásico sensible a la terapia hormonal y con alteraciones en los genes de reparación del ADN, presentes aproximadamente en un 20 o 25% de los casos con metástasis. Estas alteraciones se asocian a tumores más agresivos, pero también abren la puerta a tratamientos dirigidos.

En el ensayo han participado 599 pacientes de 27 países, con una media de edad de 70 años. La mitad recibió la combinación de enzalutamida y talazoparib, mientras que la otra mitad recibió enzalutamida con placebo. Al cabo de tres años, el 77% de los pacientes tratados con la nueva combinación mantenían el cáncer sin progresión, frente al 56% de los que habían recibido la terapia estándar. También se ha observado una tendencia a la mejora de la supervivencia global. La mortalidad a los tres años fue del 22% en el grupo tratado con la combinación, frente al 28% en el grupo de tratamiento estándar, aunque esta diferencia todavía no es estadísticamente significativa.

El doctor Joaquín Mateo, oncólogo médico del Hospital Universitario Vall d’Hebron y jefe del Grupo de Cáncer de Próstata del VHIO, subraya la importancia de continuar investigando cómo los tumores se hacen resistentes a los tratamientos hormonales. “Es fundamental investigar los mecanismos biológicos que permiten al tumor desarrollar resistencia al tratamiento hormonal para identificar nuevas estrategias capaces de retrasar o evitar este proceso”, destaca.

Según Mateo, este avance también refuerza la necesidad de identificar desde el principio qué pacientes pueden beneficiarse de este tipo de tratamientos. “Será necesario realizar un análisis genómico de todos los pacientes desde el momento del diagnóstico”, afirma. El oncólogo también apunta que “probablemente este mismo año se actualizarán las guías internacionales de práctica clínica” para incorporar estos avances.

El cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres. Aunque la mayoría de casos se detectan cuando la enfermedad todavía está localizada, aproximadamente un 10% de los pacientes presentan metástasis en el momento del diagnóstico. En España, teniendo en cuenta que una cuarta parte de los casos metastásicos presentan alteraciones en los genes de reparación del ADN, la nueva estrategia podría beneficiar a más de un millar de hombres cada año.