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El baloncesto es un deporte de alta intensidad que combina saltos, aceleraciones, frenadas, cambios de dirección y contacto físico. Una exigencia que, especialmente a medida que avanza la temporada, puede pasar factura a músculos y articulaciones. Este fin de semana, la Supercopa Endesa, que se celebra en Badalona, dará el pistoletazo de salida a una nueva temporada de baloncesto de élite. Una cita en la que Quirónsalud participa como Proveedor Médico Oficial de la Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB) en todas sus competiciones y que se disputa, además, en la ciudad donde el Hospital Quirónsalud Badalona es Servicio Médico Oficial del Joventut Badalona. En este contexto, el Dr. Gonzalo Samitier, especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Quirónsalud Badalona, explica cuáles son las lesiones más habituales entre los jugadores y qué medidas pueden ayudar a prevenirlas.

Los tobillos y las rodillas son dos de las zonas que más sufren en la práctica del baloncesto. Los saltos continuos, los aterrizajes, los giros repentinos y los cambios de ritmo generan una carga elevada sobre las extremidades inferiores. A esto se suma el desgaste acumulado de los entrenamientos y la competición.

Dr. Gonzalo Samitier

"Las lesiones más comunes en jugadores de baloncesto, tanto amateurs como profesionales, suelen ser los esguinces de tobillo y las rupturas fibrilares o tendinopatías en la rodilla", explica el Dr. Samitier.

Los tobillos y las rodillas, los grandes puntos débiles

El esguince de tobillo es una de las lesiones más frecuentes. A menudo aparece después de un salto, cuando el jugador cae sobre el pie de otro deportista, o durante un cambio de dirección en el que el apoyo no es estable. Aunque algunos esguinces pueden parecer leves, una recuperación insuficiente puede favorecer que se repitan.

También son habituales las lesiones musculares, especialmente en los isquiotibiales, aductores y gemelos. Los esprints, los saltos y las aceleraciones exigen una respuesta rápida de la musculatura y pueden provocar desgarros o distensiones, sobre todo cuando existe fatiga acumulada.

Otra lesión característica es la tendinopatía rotuliana, conocida popularmente como la "rodilla del saltador". Se produce por una sobrecarga repetida del tendón rotuliano y es especialmente frecuente en deportes que implican saltos constantes.

Pero si hay una zona que requiere una atención especial, son las rodillas. Las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) o de los meniscos pueden producirse durante un giro, un cambio brusco de dirección o una mala recepción después de un salto.

En este sentido, el menisco externo tiene una importancia particular en los jugadores de baloncesto. "Es de particular importancia intentar reparar estas lesiones, ya que estamos ante personas de gran altura y peso y, a menudo, con una morfología de las rodillas en valgo o en X que ya de por sí sobrecarga más el compartimento externo", señala el Dr. Gonzalo Samitier, de Quirónsalud Badalona. Su ausencia puede acelerar el desgaste de la articulación y favorecer la aparición de una artrosis precoz.

Prevenir antes de que aparezca la lesión

La prevención no consiste únicamente en calentar antes de un partido. Preparar el cuerpo para las exigencias del baloncesto implica trabajar diferentes aspectos de manera continuada.

Un buen calentamiento, con ejercicios de movilidad, activación muscular y agilidad, prepara progresivamente el organismo para el esfuerzo. Pero también es importante incorporar entrenamiento de fuerza y estabilidad, especialmente de la musculatura que protege el tobillo, la rodilla y el tronco.

La técnica también tiene un papel fundamental. Aprender a saltar, aterrizar, frenar y cambiar de dirección correctamente puede reducir las cargas inadecuadas sobre las articulaciones. Del mismo modo, utilizar un calzado específico para baloncesto, con una buena amortiguación y estabilidad lateral, ayuda a reducir determinados riesgos.

Y hay un factor que a menudo queda en segundo plano: el descanso. Alternar adecuadamente entrenamiento y recuperación permite reducir el sobreuso y dar tiempo a los tejidos para adaptarse a las cargas.

¿Cuándo una lesión necesita una valoración médica?

Ante un dolor persistente, una inflamación importante, una limitación del movimiento o una lesión producida durante un gesto brusco, es recomendable valorar su alcance antes de reanudar la actividad deportiva.

"Cuando ocurre una lesión, es fundamental contar con la evaluación y seguimiento de un equipo de especialistas en traumatología y medicina deportiva para obtener un diagnóstico preciso y establecer un plan de tratamiento individualizado", explica el Dr. Gonzalo Samitier.

En Quirónsalud Badalona, el tratamiento dependerá del tipo de lesión y de las características de cada deportista. En función de cada caso, puede incluir control del dolor e inmovilización durante la fase aguda, fisioterapia y rehabilitación funcional, o un programa progresivo de recuperación hasta la vuelta a la práctica deportiva.

En lesiones más graves, como determinadas rupturas ligamentosas o meniscales, puede ser necesaria una intervención quirúrgica. En estos casos, tanto la experiencia del equipo traumatológico como el seguimiento posterior son elementos clave para recuperar la función y reducir el riesgo de que la lesión vuelva a aparecer.

Porque volver a la pista no debería significar simplemente que el dolor ha desaparecido. El objetivo es recuperar la fuerza, la estabilidad y la confianza necesarias para volver a jugar con seguridad.