La inteligencia artificial podría ser capaz de arrojar luz sobre el envejecimiento o sobre la supervivencia de pacientes con cáncer a través del análisis de una fotografía de la cara. Un estudio publicado este lunes en la revista científica The Lancet Digital Health comparte los avances de un grupo de investigadores para el eventual uso de esta tecnología a nivel clínico en un futuro. En concreto, se trata de dos herramientas: una calcula la edad biológica de la persona y la otra ordena a los pacientes afectados de cáncer según su riesgo de fallecimiento. Por ahora, sin embargo, se trata de una IA muy incipiente, cuya fiabilidad todavía debe contrastarse más para que sea una herramienta aplicable en la medicina clínica.
Los investigadores han entrenado a esta IA con más de 40 millones de fotografías de caras. En el caso de la primera herramienta, FAHR-FaceAge, se le dio al sistema unos 740.000 retratos de personas de las cuales los científicos sabían la edad que tienen. Al calcular la edad de estas personas, la IA se equivocó por una media de unos 5,1 años. En el caso de pacientes tratados con radioterapia, la brecha de error aumentó a 7 años. Los investigadores interpretan esta diferencia entre la edad real y la que calcula la IA como una señal de daño celular y envejecimiento biológico. Es decir, que si a una persona con 50 años el sistema le atribuye 60, es posible que haya un envejecimiento biológico más acelerado a su edad cronológica real. Además, se tuvieron en cuenta aspectos que pueden afectar la percepción de la edad, como el maquillaje, la luz o ángulo de la foto, si ha habido cirugía estética o la expresión de la cara. Con una u otra variable, el cálculo de la edad que hacía la IA apenas variaba.
En el caso de los pacientes con cáncer, el estudio señala que se ha aplicado ese mismo sistema de IA que calcula el envejecimiento a través de la cara para tratar de dirimir una correlación con el riesgo de muerte. Según los datos de los investigadores, los pacientes que aparentaban para la IA al menos cinco años más de su edad cronológica real tenían un 21% más de riesgo de muerte. En este segundo sistema de IA, FAHR-FaceSurvival, los científicos introdujeron unas 35.000 fotos de pacientes con cáncer y sus datos de supervivencia —variables relevantes que lo condicionan todo, como la edad, sexo, tipo de cáncer y tipo de tratamiento—. El cuartil de pacientes que la IA identificó con un mayor riesgo, realmente tuvo más del triple de mortalidad que los ubicados por la IA en el cuartil de menor riesgo.
Con el suficiente contraste, algún día podrían ser herramientas clínicas
Con todo, los autores del estudio señalan que estas herramientas se plantean como una ayuda a la toma de decisiones médicas, sin sustituir en ningún caso el factor humano y la atención clínica personalizada en función de la situación del paciente. Asimismo, los científicos apuntan a que hace falta contrastar mucho más los cálculos de envejecimiento que hace la IA con los indicadores biológicos habituales y conocidos del envejecimiento. Si bien el aspecto facial es un indicador natural de problemas de salud, todavía faltaría mucho para que las herramientas de IA de este estudio puedan convertirse en una prueba clínica fiable.
