El crematorio de Meissen, una ciudad alemana situada a pocos kilómetros de Dresde, se ha visto desbordado por el aumento de muertes por Covid-19 en el país y las imágenes son devastadoras. Decenas de ataúdes se apilan en pasadizos y otros espacios destinados a las ceremonias de despido. En la mayoría hay una inscripción que avisa que la muerte ha sido por Covid-19 y se alerta del peligro de infección.

Incluso con los hornos trabajando las 24 horas del día, cada día de la semana, no ven posible poder recuperar la normalidad. Y es que el estado de Sajonia donde se sitúa esta localidad es uno de los más afectados por la actual oleada de contagios. El número de muertes ha crecido mucho en las últimas semanas, alcanzando cifras récord que no se habían visto desde el inicio de la pandemia.

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Los trabajadores empujan un ataúd al crematorio de Meissen, Alemania. / Filip Singer / Efe

Alemania registra cifras récord de muertes por Covid-19

A causa del alto número de muertes relacionadas con el coronavirus, el crematorio de la ciudad de Meissen tiene problemas para almacenar los ataúdes antes de la cremación. De hecho, el 14 de enero Alemania registró un máximo de 1.244 muertes por Covid-19 en un día, una cifra que no se había alcanzado en ninguna otra de las oleadas de la pandemia. Y desde entonces se ha mantenido fregando las 1.000 defunciones diarias.

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El crematorio de la ciudad de Meissen tiene problemas para almacenar los ataúdes antes de la cremación a causa del aumento de muertes por Covid-19. / Filip Singer / Efe

Este viernes, las autoridades alemanas han notificado 859 nuevas muertes y la cifra global de defunciones por coronavirus en Alemania supera ya las 50.000. Sin embargo, la incidencia de casos semanales por habitantes ha caído hoy a 115,3 casos, el nivel más bajo desde hace dos meses; el máximo se registró el 22 de diciembre, con 197,6 casos semanales.

Restricciones a Alemania para frenar los contagios y con el temor a las mutaciones

La canciller alemana, Angela Merkel, y los líderes regionales acordaron el martes pasado prolongar hasta el 14 de febrero las restricciones a la vida pública vigentes, así como la suspensión de las clases presenciales. La líder alemana justificó esta decisión, que dan apoyo a la mayoría de los expertos, en el miedo a las nuevas mutaciones registradas en el Reino Unido y Sudáfrica, principalmente, que de propagar dispararían de nuevo las cifras de contagios.

Desde principios de noviembre está cerrado todo el ocio, la gastronomía y la vida cultural; a este paro se juntó el de la vida comercial y servicios no esenciales a principios de diciembre. Además, Merkel y los líderes de los "Länder" acordaron esta setman imponer el uso obligatorio de máscaras quirúrgicas o FFP2 en transporte público, comercios y oficios religiosos.

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