El magistrado Santi Vidal, a quien el Supremo ha reconocido el derecho de retornar a la carrera judicial después de ser expulsado, ha reconocido este martes que se siente "muy incómodo" por volver a ser juez del estado español, ya que le habría gustado poder hacerlo en el "sistema judicial de la República de Catalunya".

"Desgraciadamente, los hechos posteriores al 1 de octubre del 2017 no me permiten cumplir aquel deseo", ha explicado. En todo caso, se ha mostrado "muy satisfecho" por la decisión del Supremo porque "se ha alcanzado el objetivo de reparación jurídica de una decisión arbitraria e injusta", pero tiene una "sensación agridulce" por no poder ser juez de un estado catalán independiente.

El abogado que ha llevado el caso, Marc Marsal, ha dicho que está muy satisfecho por el hecho de que hayan podido hacer frente a "vulneraciones palmarias de derechos fundamentales que tienen un poso de discriminación ideológica claro".

No obstante, lamenta que el Supremo no haya aprovechado el caso para "purgar el ordenamiento jurídico, y en concreto, el reglamento de la carrera judicial, de artículos que pueden ser utilizados de esta manera tan sesgada por el Consejo General del Poder Judicial".

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