El secretario general de Junts per Catalunya, Jordi Turull, ha cargado esta mañana contra el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, durante una entrevista en El matí de Catalunya Ràdio, después de que el diputado republicano avisara este miércoles a los juntaires que trabajaría para que acabaran en "el ostracismo" si tumbaban el decreto de vivienda que se vota este jueves. "Ahora, la gente, cuando le roban un móvil, sabrá que no saldrá gratis y eso es porque algunos que no hacemos tuits hacemos propuestas y mantenemos la posición", ha defendido Jordi Turull, reivindicando la ley contra la multirrecidencia presentada por su partido.
Turull, aunque ha remarcado que no quiere entrar en las disputas con Rufián, ha subrayado que la "envidia es mala compañera de viaje". "Cuesta, que alguien independentista dedique todas las intervenciones a atacar más a los independentistas que a los otros”, ha criticado Turull. El dirigente juntaire ha vuelto a proponer que los 14 diputados independentistas en el Congreso vayan juntos en cuestiones "ambiciosas". En este sentido, ha situado el foco en la debilidad actual del gobierno español, encabezado por el PSOE, y ha defendido que hay que actuar con “la lógica de los 14 diputados” independentistas en Madrid. “Hacen falta propuestas desde la ambición y no desde la resignación”, ha insistido.
Turull insta a ERC a volver al concierto económico
Turull ha denunciado lo que considera una renuncia de ERC en materia de soberanía: “Hemos pasado del concierto económico singular a decir que el IRPF ni siquiera es una condición”. También ha vuelto a poner sobre la mesa el déficit fiscal catalán, que ha cifrado en 21.000 millones de euros anuales. Según el dirigente de Junts, Catalunya “no tiene un problema de gasto, sino de ingresos”, y ha calificado de “barbaridad” el acuerdo entre ERC y el PSC para no bajar impuestos en cuatro años. En paralelo, ha defendido que las medidas impulsadas por su grupo en el Congreso han forzado al PSOE a aceptar rebajas fiscales, especialmente para los autónomos con facturación inferior a los 85.000 euros y en el IVA.
El secretario general de Junts también ha sido muy crítico con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, a quien acusa de no querer reducir la presión fiscal en un contexto de “empobrecimiento silencioso” de las clases medias y trabajadoras. Turull ha denunciado que el Govern mantiene hasta 15 impuestos propios y ha reclamado medidas como la deflactación del IRPF. “Es curioso que tenga más sensibilidad el PSOE que el president Illa”, ha afirmado, reprochándole también falta de posicionamiento en defensa de los autónomos. En cuanto a los presupuestos, ha calificado la situación de “engaño” y “fracaso absoluto”, y ha acusado al ejecutivo catalán de no querer negociar con Junts. “Es un Govern que está españolizando y ha trasladado la responsabilidad del escudo social a los ciudadanos”, ha asegurado.
Turull pide una rectificación a Illa
A pesar de la dureza de las críticas, Turull ha descartado que Junts esté en una lógica electoral inmediata. “No estamos en la lógica de que hacen falta elecciones, sino que hace falta una rectificación”, ha dicho, reclamando cambios en la gestión y en las políticas públicas. Ha puesto como ejemplos de mala gestión casos como Rodalies, las ayudas a la dependencia o el malestar de diversos colectivos profesionales. “El Govern de todos tiene a todos cabreados”, ha resumido.
En clave interna, Turull ha evitado posicionarse sobre posibles candidatos a la alcaldía de Barcelona y ha negado haber propuesto a Artur Mas para este rol. “No tenemos ninguna decisión”, ha afirmado, pidiendo respeto por las personas y las estructuras del partido. Sobre pactos municipales, ha defendido que “cada pueblo es un mundo” y ha puesto de ejemplo acuerdos con la CUP, insistiendo en que la prioridad son los proyectos y no las siglas. “No pactaremos con nadie que esté en contra de derechos fundamentales”, ha concluido. Con todo, Turull ha querido dejar claro que el objetivo de Junts continúa siendo “hacer propuestas y obtener resultados”, marcando distancias con la política de gesticulación y situando el conflicto con el Estado como eje central: “Para nosotros, el gran problema se llama España”.