¿Quién tenía razón? La pregunta la lanzó, casi como una amenaza, el director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, al diputado de la CUP Xavier Pellicer durante la sesión de la Comissió d’Interior en el Parlament de Catalunya hace poco más de dos semanas. El debate giraba en torno a la actuación de los Mossos d’Esquadra en tres dispositivos concretos. Uno de ellos, el operativo de orden público que se llevó a cabo en Montserrat para dar protección a los reyes españoles, que en la víspera de Sant Joan, una fecha relevante en el país, visitaban el monasterio benedictino para celebrar el milenario del templo de la fe catalana.

La protesta en el exterior, convocada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC), impidió que Felipe VI y Letizia pudieran entrar en el monasterio por donde lo habían pactado y lo hicieran por un camino secundario, por seguridad. Los Mossos, con equipos de orden público de la ARRO y de la Brigada Mòbil (Brimo), contuvieron a los manifestantes independentistas que habían accedido a la zona caminando para evitar que pudieran llegar hasta el área de la visita real. Durante esos momentos de tensión, un hombre, supuestamente con una caña de pescar en la que llevaba una bandera, golpeó a un agente de la Brimo. Fue denunciado y, entre otras cosas, fue lo que se trató en esta sesión parlamentaria que Trapero —acompañado de la consellera de Interior, que, aunque no entró en la trifulca concreta, también cerró filas con el director general— tuvo que hacer en el Parlament de Catalunya después de ser citado por la mayoría de los partidos de la oposición, entre ellos Junts, Esquerra, Comuns y la CUP. El caso contra el militante de la ANC que fue acusado de haber golpeado a un agente de los Mossos en Montserrat ha quedado archivado esta semana, y ahora los partidos independentistas se han acordado de la pregunta que lanzó Trapero.

¿Quién tenía razón? 

Durante el intercambio de impresiones entre el director general de la Policía y el diputado cupaire, Trapero dijo que lo que se le había intervenido al hombre era una “defensa extensible”, es decir, una porra que, entre otras cosas, es un arma ilegal que los civiles no pueden llevar. El diputado Pellicer insistió en que era una caña de pescar. Pero el expolicía, ahora convertido en político, aseguró que las diligencias le darían la razón y que todo el mundo vería que se trataba de una “defensa extensible”. “Aquello no era una caña de pescar, aquello era lo que yo le he dicho. Cuando acceda a las diligencias policiales, lo verá. Era una [defensa] extensible, que se utilizaba con esta finalidad”, espetó Trapero al diputado cupaire, portavoz de los anticapitalistas en la Comissió d’Interior. También aseguró, tal como se puede ver en el vídeo de la sesión, que el informe médico avalaba que fue agredido. El director general, enfadado por ser acusado de mentiroso, cambió el tono de sus palabras y dijo que las diligencias dirimirían “quién tenía razón”.

 

Ahora, con el caso cerrado y archivado, después de ser absuelto —ya que, según la interlocutoria de archivo del juzgado de la plaza 5 de Manresa, el acusado, Albert Forcades, no agredió a ningún policía—, los partidos independentistas se han acordado de la pregunta de Trapero. Según los hechos objetivos recogidos por la interlocutoria judicial, el miembro de la ANC llevaba, dice textualmente el texto del juez Ramon Landa, una “caña de pescar” con una bandera estelada. Un agente antidisturbios de la policía catalana tiró de la bandera desde la segunda línea de los antidisturbios y eso, asegura, hizo que la caña de pescar golpeara en la oreja del policía de la primera línea, sin ninguna intencionalidad por parte del hombre acusado. Fue, prácticamente, fuego amigo al tirar de la senyera estelada que Forcades blandía en primera línea de la protesta contra los reyes españoles. El juez ha archivado la causa, que ha defendido el letrado Jaume Alonso-Cuevillas, quien no ha tenido que arremangarse demasiado: con el vídeo grabado en el lugar de los hechos y confirmar que era una caña de pescar y no una “defensa extensible” ha evitado que la justicia española, de nuevo, hiciera pagar a justos por pecadores.

La CUP busca las cosquillas a Trapero

Tenía razón Pellicer. Era una caña de pescar y nadie quiso lesionar a ningún agente de la Brimo de los Mossos. El portavoz cupaire quiere pasar cuentas ahora con el director general de la Policía y desde la CUP se ha pedido a la mesa de la Comissió d’Interior del Parlament que estudie si Trapero incurrió en responsabilidades “jurídicas, administrativas o éticas” por las afirmaciones que hizo sobre el caso. “No es tolerable que un servidor público mienta en sede parlamentaria”, apunta el diputado independentista. En la sesión de hace dos semanas, Pellicer también se enganchó con la consellera Parlon.

Una caña de pescar, según el juez de Manresa que ha archivado la causa contra Forcades

Acusó a la socialista y al director general de mentir, y la de Santa Coloma interrumpió y pidió amparo a la presidencia de la Comissió, que se negó a detener la intervención de Pellicer, asegurando que lo hacía en el marco de su libertad de expresión como diputado electo. El de la CUP los acusaba a ambos de mentir con sus explicaciones técnicas sobre los dispositivos de Montserrat y de los disturbios por Palestina. Sea como sea, lo que se ha sabido ahora es que Trapero no dijo la verdad. Por voluntad propia o por estar mal informado —no sería la primera vez que los operativos “se le suben a la cabeza” al responsable político de los Mossos; que se lo pregunten a Manel Prat—, Trapero faltó a la verdad en sede parlamentaria y la CUP quiere buscarle las cosquillas.

Junts se apunta a la fiesta

También ha sido duro Francesc de Dalmases, de Junts, que ha ido un paso más allá y ha asegurado que las “mentiras” de Trapero y “un informe falso” presentado en el Parlament de Catalunya se asemejan a “las peores dictaduras”. El diputado juntaire cree que Trapero ha mentido “impunemente, pese al testimonio de todos los que estábamos allí”, pero que se han encontrado con la defensa de Cuevillas, que ha evitado que “destrozaran la vida a un militante independentista que querían en prisión”. Dalmases lo ve claro: “Independencia, o estos espanyolots y sus socios”. La diputada Laia Cañigueral, de Esquerra, portavoz de los republicanos en la Comissió d’Interior, por ahora públicamente no se ha referido a esta absolución ni tampoco a las declaraciones de Trapero en sede parlamentaria. En aquella sesión, la de Esquerra señaló a Trapero y recordó a Parlon que eran ellos, junto con los poscomunistas de Comuns, quienes sostenían al Govern de Salvador Illa.
 

Foto de la caña de pescar que los Mossos entregaron al juzgado de Manresa / Cedida