El debate monográfico celebrado este miércoles por la tarde en el Parlament de Catalunya ha evidenciado el choque frontal entre el Govern y el resto de fuerzas de la cámara en torno al estado del país. Mientras toda la oposición ha coincidido en denunciar un supuesto “colapso” en ámbitos clave como la movilidad, la vivienda o los servicios públicos, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha rechazado de plano este diagnóstico y ha defendido que Catalunya mantiene “unos buenos fundamentos” a pesar de las dificultades. En su intervención, Illa ha advertido contra lo que considera un relato derrotista y ha apelado a la unidad para afrontar los retos de futuro. El jefe del ejecutivo ha reivindicado indicadores económicos positivos, como el crecimiento del PIB o la captación de inversión extranjera, para negar la situación de colapso y ha insistido en que “obviamente hay cosas que mejorar”, pero sin asumir el marco de crisis generalizada que plantean sus adversarios.

El debate, solicitado por Junts, ha acabado derivando en una enmienda a la totalidad de la gestión del Govern. Desde la formación liderada en el Parlament por Mònica Sales hasta el resto de grupos, las críticas han sido constantes y han dibujado un "Ejecutivo débil, sin rumbo e incapaz de dar respuesta a las principales problemáticas del país". Illa, con todo, ha reivindicado que volvería a retirar los presupuestos, pero que los volvería a presentar porque "Catalunya necesita y quiere presupuestos".

Illa ha querido situar el debate en términos de responsabilidad institucional y ha defendido que Catalunya es “un país sólido” que no se puede permitir caer en el pesimismo. “No hacen bien para el país dibujando este escenario”, ha reprochado a la oposición, a la vez que ha reivindicado el legado de Convergència i Unió y ha apelado a construir acuerdos de país. Según el presidente, los datos económicos avalan su tesis: crecimiento del 2,8% del PIB, liderazgo en innovación y una inversión extranjera que ha superado por primera vez los 1.000 millones de euros. También ha destacado que el paro se encuentra en el nivel más bajo desde 2008. El presidente ha admitido, sin embargo, que hay ámbitos que requieren mejoras, especialmente en vivienda, movilidad y seguridad. En este sentido, ha defendido medidas como el plan para construir 50.000 viviendas, la limitación de los pisos turísticos o los acuerdos con la Sareb. En cuanto a Rodalies, ha reconocido las dificultades derivadas de las inversiones en curso y los retrasos en el material ferroviario, pero ha garantizado que el país acabará disponiendo del servicio que necesita. También ha puesto en valor el aumento de la inversión en infraestructuras y ha insistido en la necesidad de cooperación institucional con los ayuntamientos. En el turno de réplica, el president ha acusado a Junts de “perder el sentido de país” en su tránsito de Convergència a Junts y ha recordado sus años en el Govern y la ruptura del Ejecutivo de Aragonès.

Junt acusa Illa de llevar Catalunya "al colapso"

Desde Junts, Mònica Sales ha sido especialmente contundente y ha acusado a Illa de haber “llevado Catalunya al colapso”. Ha criticado lo que considera un Govern instalado en la propaganda y ha cuestionado la gestión en múltiples áreas, desde la movilidad hasta la sanidad o la agricultura. Según Sales, el debate sobre Rodalies ha acabado evidenciando el “colapso del Govern”, con un ejecutivo que, a su parecer, no ofrece soluciones reales a los problemas del país. Además, Junts ha puesto el foco en lo que considera incumplimientos y operaciones “cosméticas” del Govern, especialmente en materia de financiación y Rodalies. Sales ha denunciado que el acuerdo anunciado sobre el modelo de financiación “ni está escrito ni tiene los apoyos necesarios” y que el traspaso de Rodalies es, a su entender, “un falso traspaso” que mantiene el control en manos de Renfe y Adif.

La dirigente también ha cargado contra varios consejeros, a los que ha acusado de ineficacia o ausencia, y ha dibujado un Ejecutivo desgastado y descoordinado, incapaz de revertir el malestar creciente de la ciudadanía.  "La consejera Paneque ya hace tiempo que debería haberse ido a casa; el consejero Ordeig solo da las gracias, pero no tiene soluciones para solucionar la crisis de la peste porcina africana; la consejera Pané no escucha a los médicos; el consejero Sàmper está desaparecido; la consejera Martínez Bravo pasa más tiempo en Madrid que en Catalunya; el consejero Duch solo trabaja al servicio de las embajadas españolas; y el consejero Vila no ha conseguido que el Govern hable siempre en catalán. No se salva ni uno", ha dicho. 

ERC pide no volver a cometer el "error" de presentar unos presupuestos sin apoyos

En una línea similar, el presidente del grupo de ERC, Josep Maria Jové, ha evitado hablar de colapso, pero sí que ha advertido de una “crisis estructural” que afecta a infraestructuras y servicios. Ha señalado la dependencia del Estado como uno de los factores clave y ha reclamado cumplir los compromisos adquiridos, especialmente en materia de financiación y el traspaso de Rodalies. A pesar de las críticas, los republicanos se han mostrado dispuestos a negociar, especialmente en el ámbito presupuestario, si el Govern garantiza el cumplimiento de los acuerdos.

En clave más concreta, ERC ha insistido en la necesidad de pasar de las palabras a los hechos y ha cuestionado la capacidad real del Govern para desplegar las medidas anunciadas sin una mayoría sólida en el Parlament. Jové ha advertido que los presupuestos continúan condicionados por el déficit fiscal y la desinversión del Estado, y ha reclamado avanzar hacia la recaudación y gestión del 100% del IRPF como herramienta clave para reforzar el autogobierno. Los republicanos también han reprochado al ejecutivo haber presentado cuentas sin tener garantizados los apoyos y han apelado a su responsabilidad para cumplir los acuerdos firmados, advirtiendo que solo así se podrá consolidar una mayoría estable.

El PP carga contra la retirada de presupuestos y Vox pide elecciones

Desde el PP, Alejandro Fernández ha cargado contra la retirada de los presupuestos y ha acusado a Illa de protagonizar “uno de los mayores esperpentos de la política catalana”. También ha denunciado un deterioro del estado del bienestar y ha equiparado la gestión actual con la del anterior Govern. Por su parte, Vox, a través de Ignacio Garriga, ha ido más allá y ha calificado el “colapso” de “realidad incontestable”, reclamando la convocatoria inmediata de elecciones.

Los Comunes cargan contra los años de Convergència y la CUP pide un cambio de modelo

Los Comunes, con Jéssica Albiach, han introducido matices y han atribuido parte de los problemas actuales a décadas de políticas neoliberales, señalando especialmente los gobiernos de la antigua Convergència. Sin embargo, han advertido que el actual Ejecutivo “no está llegando a todo el mundo” y han reclamado un cambio de prioridades, apostando por el transporte ferroviario y las políticas sociales.

En el tramo final del debate, la CUP ha profundizado en la idea de que el “colapso” no es coyuntural sino el resultado de años de políticas continuistas. El diputado Dani Cornellà ha denunciado que “gobierne quien gobierne” se ha mantenido un modelo económico que, a su parecer, genera precariedad y desigualdades, con un país que “no funciona” cuando los trenes fallan, los autónomos no llegan a final de mes o los jóvenes no pueden pagar el alquiler. Los anticapitalistas han cargado especialmente contra el peso del turismo masivo y la falta de alternativas productivas, así como contra una sanidad pública “colapsada” con listas de espera inasumibles y profesionales precarizados. Cornellà ha defendido la necesidad de un giro profundo en las políticas públicas, con medidas como un convenio único para el sistema sanitario y un cambio de modelo que ponga “el país al servicio de su gente”.

Alianza pide elecciones

Por su parte, Aliança Catalana, con Sílvia Orriols, ha trazado una crítica en clave diametralmente opuesta, centrada en la presión fiscal, la inmigración y la gestión de los servicios públicos. Orriols ha acusado al Govern de ser “el más caro de la historia” y de dedicarse a “criminalizar” diversos sectores sociales mientras, según ella, las infraestructuras se deterioran y los servicios públicos “tambalean”. La líder independentista ha vinculado esta situación a una “inmigración desorbitada” y ha criticado lo que considera una política de subsidios que, a su entender, agrava los problemas estructurales. También ha denunciado la falta de ejecución presupuestaria y ha acusado al Ejecutivo de no plantar cara al Estado por miedo a perder influencia política. Como otros grupos de la oposición, ha acabado reclamando la convocatoria de elecciones anticipadas.