Gabriel Rufián e Irene Montero han estrenado este sábado en Nou Barris su colaboración electoral con un mitin marcado por los ataques a Junts, las críticas al PSOE y la defensa de una alianza de las izquierdas para frenar el avance de la derecha y la extrema derecha. El cabeza de lista de Esquerra Republicana en el Congreso y la dirigente de Podemos han compartido escenario en un acto con el lema "Casa, vida, futuro", en el que han situado la vivienda y el coste de la vida en el centro del debate político y han reivindicado la necesidad de "someter al PSOE" desde su izquierda. Rufián ha cargado especialmente contra Junts, a quien ha acusado de votar con el PP y Vox contra los intereses de la clase trabajadora catalana, y ha calificado de "miseria humana" que se tildara de "A cambio de nada" las negociaciones que permitieron los indultos a los presos políticos.
El acto ha contado con la presencia del presidente de ERC, Oriol Junqueras, y de la secretaria general del partido, Elisenda Alamany, en una convocatoria que marca el inicio público de la colaboración entre los republicanos y Podemos de cara a las elecciones españolas del 29 de noviembre. El acuerdo llega después del fracaso de las negociaciones para articular un Frente Amplio de las izquierdas españolas que incluyera a Podemos y las formaciones que impulsan el espacio de Ada Colau. Rufián ha defendido que hay que construir espacios comunes y optimizar electoralmente las fuerzas progresistas, a pesar de admitir que no se ha conseguido la alianza más amplia que quería.
"Hace unos meses Irene y yo quedamos y ya hablamos de esto", ha explicado el dirigente republicano, que ha apuntado que ambos coincidieron en la necesidad de impulsar "colaboraciones, espacios comunes y optimización electoral". "Esto iba de someter al PSOE desde su izquierda", ha remarcado. Rufián ha reivindicado el trabajo parlamentario de las formaciones que han apoyado al Gobierno y ha advertido que, sin su presión, "el vicepresidente del gobierno español sería Albert Rivera". En este sentido, ha defendido que ERC y Podemos han sido "los más útiles y antifascistas durante estos años" y ha reclamado más fuerza para condicionar las políticas de Pedro Sánchez.
Rufián acusa a Junts de votar contra la clase trabajadora
La vivienda ha sido el principal argumento de Rufián para cargar contra Junts. El candidato republicano ha asegurado que hay partidos que prefieren "los billetes a unas llaves" y ha señalado al PP, Vox y Junts, además del PSOE cuando no es capaz de hacer avanzar determinadas medidas. También ha denunciado que algunos diputados de Junts tienen intereses empresariales en el sector inmobiliario y ha cuestionado que voten contra medidas para afrontar la crisis residencial.
"¿Sabéis por qué saqué un billete de 50 euros a Junts? Porque hay diputados de Junts que tienen empresas inmobiliarias, que gestionan viviendas", ha afirmado. Rufián ha acusado a la formación independentista de votar reiteradamente con la derecha española contra los intereses de la clase trabajadora catalana. "¿De qué sirve sacar una bandera de España, hablar catalán perfecto, si después votas 44 veces con PP y Vox contra los intereses de la clase catalana?", ha preguntado.
El candidato de ERC ha criticado igualmente que Junts, el PP y Vox hayan rechazado los decretos de vivienda del Gobierno, pero ha advertido que el PSOE tampoco puede eludir sus responsabilidades después de ocho años al frente de la Moncloa. En este sentido, ha denunciado la falta de inspecciones contra los pisos turísticos ilegales y ha defendido que construir más vivienda no resuelve por sí solo la crisis si no se limita la acumulación de propiedades y la especulación. La propuesta de Rufián es que un gobierno progresista impulsara como primera medida una ley que se llamara "Una familia, una casa" y que prohibiera la especulación inmobiliaria. "Si te quieres hacer rico, cómprate vino o cuadros, pero no jodas con la vivienda", ha espetado. El republicano ha advertido que el encarecimiento de la vivienda expulsa a las clases populares de las ciudades y ha reivindicado que el transporte público y los servicios no pueden acabar convirtiendo los centros urbanos en espacios reservados a los más ricos.
Rufián explota contra "el a cambio de nada"
Uno de los momentos más contundentes del discurso ha llegado cuando Rufián ha recuperado la consigna "A cambio de nada", que marcó parte del debate político sobre las negociaciones entre el independentismo y el Gobierno. El candidato ha tildado de "miserable" el eslogan y ha denunciado que se usara para desacreditar los acuerdos que permitieron que los presos políticos salieran de la cárcel. "Qué clase de miseria humana que tú te plantas en un plató, que por primera vez duermes en tu casa después de cuatro años y dices que eres un vendido", ha dicho, en una referencia a los dirigentes independentistas que recuperaron la libertad después de los indultos.
Rufián ha defendido que el independentismo no puede desentenderse de la lucha contra la extrema derecha y ha rechazado que los problemas políticos españoles sean ajenos a Catalunya. "No hay una manera correcta de ser catalán: si compartes valores, como la libertad, la justicia social, la empatía con el otro, eres de los nuestros, te llames como te llames", ha proclamado. También ha cargado contra Aliança Catalana y su líder, Sílvia Orriols, a quien ha acusado de usar el odio contra los más vulnerables para ocultar los problemas estructurales. "No lo puedes ser odiando la mitad de tu patria", ha afirmado sobre el patriotismo que reivindica Orriols. "El día que se meta con los de arriba, yo me creeré que eres valiente", ha añadido.
Montero acusa a Feijóo de querer mujeres "sin derechos"
Por su parte, Irene Montero ha centrado buena parte de la intervención en la defensa de los derechos de las mujeres y en las críticas al PP. La dirigente de Podemos ha advertido que las propuestas de Feijóo sobre el Ministerio de Igualdad y los derechos reproductivos supondrían una regresión feminista. "Tu machismo mata", ha proclamado, antes de acusar al líder popular de querer "un país de mujeres sin derechos y esclavizadas". Montero ha vinculado el cuestionamiento de los derechos de las mujeres con un clima de desprotección que, según ha dicho, hace que muchas tengan miedo de salir de casa o sientan que tienen que renunciar a su propia vida. Por eso, ha llamado a las mujeres a movilizarse en las urnas el 29N. "Votar al PP es votar machismo y violencia", ha sentenciado.
La candidata de Podemos también ha defendido que los problemas cotidianos de la ciudadanía no se pueden atribuir a la inmigración, sino que hay que señalar los intereses económicos que, según ella, hay detrás del encarecimiento de los servicios y de los productos básicos. En este sentido, ha contrapuesto a los migrantes con grandes empresas sanitarias como Quirón Salud y Ribera Salud, a las cuales ha acusado de alargar las listas de espera como estrategia empresarial, y ha señalado a Repsol y los beneficios de las grandes compañías energéticas en el contexto del encarecimiento de los carburantes.
"El problema está en sus negocios", ha afirmado Montero, que ha acusado a las élites económicas de promover la extrema derecha para proteger sus intereses. La dirigente de Podemos ha defendido un modelo que redistribuya la riqueza y ha contrapuesto el proyecto de las derechas, que ha descrito como una transferencia de recursos hacia los más ricos, con la propuesta de las izquierdas de recuperar el dinero que, según ella, se toma a la ciudadanía.
Montero carga contra el PSOE
Montero también ha criticado al PSOE, a quien ha reprochado que se limite a hacer discursos contundentes contra los poderosos sin transformar las políticas económicas. "El proyecto político del PSOE es tuitear muy fuerte contra los de arriba y ya está", ha espetado. La dirigente ha defendido que no basta con frenar un gobierno de PP y Vox, sino que hay que cuestionar el funcionamiento del sistema político y económico. "No basta con parar a las derechas, sino que tenemos que frenar el sistema político", ha afirmado.
La candidata de Podemos ha reivindicado también las movilizaciones de los jóvenes contra el genocidio en Gaza y los problemas del sistema educativo, y ha defendido medidas como subir el salario mínimo hasta los 1.800 euros y reducir la jornada laboral a 30 horas semanales. "Las casas no son un negocio", ha insistido, en un discurso en el que ha reivindicado la paz y ha rechazado las guerras impulsadas por intereses económicos y energéticos. "Ni Gabriel ni yo les fallaremos", ha asegurado al final de la intervención, entre gritos de "Sí se puede" del público.
