La presión al Gobierno por el decreto de vivienda que se tiene que discutir el martes en el Consejo de Ministros ya no se limita a los partidos. Los sindicatos de inquilinos han decidido llevar la batalla a la calle y situar una exigencia concreta en el centro de la negociación: que los contratos de alquiler se renueven automáticamente y puedan convertirse en indefinidos. La reivindicación se ha convertido en una de las principales demandas de la acampada instalada en la Puerta del Sol de Madrid, mientras en Barcelona el Sindicat de Llogateres prepara una concentración el lunes coincidiendo con la visita de Pedro Sánchez a la capital catalana.
Cientos de personas han pasado la primera noche del sábado al domingo acampadas en Sol después de la manifestación convocada a raíz del desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años que había vivido durante siete décadas en el mismo piso de Madrid. La protesta se ha instalado ante la sede de la Comunidad de Madrid y los organizadores aseguran que, como mínimo, mantendrán la acampada hasta el martes, cuando el Gobierno español tiene previsto abordar el nuevo decreto de vivienda. "Para que no haya ninguna Maricarmen más: contratos indefinidos, contratos indefinidos y contratos indefinidos", ha insistido este domingo la portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Alicia del Río. La dirigente sostiene que esta medida es ahora mismo una de las líneas rojas del movimiento y reclama al PSOE que explique por qué se opone. Según Del Río, alrededor de un 30% de la población vive de alquiler y necesita estabilidad residencial. "No nos vale un decreto a medias tintas: queremos suspender los desahucios sin alternativa residencial, poner fin a los contratos de temporada de habitaciones y congelar los precios del alquiler", ha apuntado Álvarez.
Las cinco medidas del "decreto Maricarmen"
Los sindicatos plantean concretamente modificar la Ley de Arrendamientos Urbanos para que, cuando llegue el vencimiento de un contrato, este se renueve automáticamente si el inquilino quiere continuar en la vivienda. La propuesta forma parte del paquete de cinco medidas que las organizaciones han bautizado como "decreto Maricarmen": impedir los desahucios sin alternativa residencial, regular los alquileres de temporada y de habitaciones, congelar los precios actuales, establecer prórrogas efectivas y convertir la renovación de los contratos en automática e indefinida. "No nos vale un decreto a medias tintas", resumen los convocantes. La Confederación de Sindicatos de Inquilinas ha advertido, de hecho, que si estas medidas no se aprueban el martes, "la continuidad del gobierno no tiene sentido", una posición que atribuye a lo que considera una respuesta insuficiente del ejecutivo a la crisis residencial.
"Esta tienda será el único piso que me podré permitir"
La primera noche de la acampada ha transcurrido sin incidentes. Algunos manifestantes han dormido en tiendas de campaña y otros, con colchonetas al raso. Durante la mañana, los organizadores han empezado a distribuir comida, agua y material entre los participantes y han programado talleres y actividades para dar continuidad a la movilización. "Si no aguanto, esta tienda será el único piso que me podré permitir en Madrid", explicaba Alex, uno de los jóvenes que ha pasado la noche en la plaza, en declaraciones a la ACN. El portavoz Gonzalo Álvarez describía, por su parte, una primera noche "dura", pero también "emocionante y esperanzadora".
La localización de la protesta tiene inevitablemente una carga simbólica. Hace quince años, la Puerta del Sol se convirtió en el epicentro del 15M, y algunos de los participantes actuales reconocen que aquel movimiento es una referencia. El Sindicat de Llogateres se considera heredero de la ola de movilización por la vivienda surgida alrededor de la PAH, aunque remarca que ahora las demandas son mucho más concretas. "Miramos con mucho respeto y fraternidad los movimientos pasados porque nos dan fuerza y experiencia. Efectivamente, nos reflejamos en ellos", ha aseverado Álvarez. El movimiento, además, estudia extender las acampadas a otras ciudades. En Catalunya, el Sindicat de Llogateres ya ha admitido que no descarta una acampada en plaza Catalunya si la movilización continúa creciendo.
Barcelona espera a Sánchez
La presión llegará también este lunes directamente a Pedro Sánchez. El Sindicato de Inquilinas ha convocado una concentración en Barcelona a las 19:00 horas, aprovechando que el presidente del Gobierno estará en la ciudad para asistir, una hora más tarde, a la ceremonia de una entrega de premios, prevista en el Palacio de Congresos de Catalunya. La asistencia institucional al acto está fijada para este lunes 28 de septiembre. El portavoz del Sindicato de Inquilinas, Enric Aragonès, ha hecho un llamamiento a participar en la protesta para reclamar directamente a Sánchez los contratos indefinidos. "Cualquier decreto que no lo incluya será una farsa", ha advertido. Antes, este mismo domingo por la noche, la organización ha convocado una movilización delante de la casa de una vecina amenazada de desahucio, que servirá también para preparar la protesta del lunes. La movilización social añade así un nuevo elemento de presión sobre una negociación que ya es compleja dentro y fuera del Gobierno. Sumar ha amenazado con no asistir al Consejo de Ministros del martes si no se aprueba el decreto, mientras el PSOE intenta asegurar suficiente apoyo parlamentario para que el texto pueda ser convalidado posteriormente en el Congreso.
