La diada de Sant Jordi de este jueves ha vuelto a evidenciar las diferencias entre los partidos políticos catalanes, con el catalán, la cultura y el modelo de país como ejes centrales del debate público. La portavoz del PSC, Lluïsa Moret, ha reivindicado la lengua catalana como un “instrumento clarísimo de cohesión” en el marco del proceso extraordinario de regularización de inmigrantes. En declaraciones a los medios, ha defendido que el catalán debe formar parte de la implementación de esta regulación, que “debe generar derechos y nuevas responsabilidades”. Moret ha definido Sant Jordi como una diada de “cultura, lengua y convivencia”, apostando por un Sant Jordi “de todos” y una “Catalunya de todos que vive y trabaja en el país”.

Desde Junts per Catalunya, su portavoz, Josep Rius, ha alertado de una “ola de desacomplejamiento españolista” contra el catalán y la cultura catalana, que ha atribuido al Govern y a “sectores minoritarios”. Rius ha criticado especialmente al conseller de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila, a quien acusa de proyectar una “falsa normalización” en un contexto que considera de “ofensiva enorme” contra la lengua. También ha situado Sant Jordi como una expresión de la identidad catalana: “Es la fiesta más catalana y no nos la quitarán”. El dirigente ha recordado, además, que solo el 28 % de los jóvenes utiliza habitualmente el catalán, frente al 61 % que usa el castellano. Finalmente, ha calificado de “venganza y humillación” la citación judicial del expresidente Jordi Pujol.

Por su parte, el presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, Oriol Junqueras, ha reivindicado Sant Jordi como una fiesta “de afirmación nacional, lingüística y cultural”, advirtiendo que quien quiera “borrarla” está “condenado a fracasar”. En la misma línea, la secretaria general y candidata a Barcelona, Elisenda Alamany, ha subrayado que la Diada no es solo el Día del Libro, sino una jornada de afirmación cívica y nacional. Alamany también ha cargado contra el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, por no haber invitado a ningún escritor en catalán al pregón de Sant Jordi durante su mandato, y le ha exigido corregirlo de cara a 2027.

El PP reivindica la libertad lingüística

El Partido Popular de Catalunya, con su líder Alejandro Fernández, ha defendido la “libertad cultural” también en el ámbito lingüístico, situando como único límite el “respeto y dignidad de las personas”. Fernández ha aprovechado la Diada para reclamar más apoyo institucional al sector editorial y para alertar del “grave problema” de comprensión lectora entre niños y adolescentes. En cambio, Vox ha ido más allá y ha propuesto convertir Sant Jordi en la diada oficial de Catalunya en sustitución del Once de Septiembre. Su portavoz parlamentario, Joan Garriga, ha asegurado que la actual Diada nacional genera “división” y “manipulación”. También ha defendido “evitar fronteras lingüísticas” y ha afirmado que “el catalán se defiende hablando”.

Els Comuns han puesto el acento en la necesidad de reforzar el aprendizaje del catalán y el tejido cultural de proximidad. La presidenta del grupo parlamentario, Jéssica Albiach, ha reclamado ampliar hasta 150.000 las plazas para aprender catalán, mientras que el candidato en Barcelona, Gerardo Pisarello, ha exigido más implicación municipal para proteger la lengua y las librerías de barrio. Albiach ha denunciado también los “ataques permanentes” del PP y Vox contra el catalán y ha calificado de “catalanófobo” el pacto en Aragón.

Finalmente, la Candidatura de Unidad Popular, con su presidenta parlamentaria Pilar Castillejo, ha hecho un llamamiento a convertir Sant Jordi en día festivo y a reforzar su carácter reivindicativo. Castillejo ha defendido que la jornada debe servir para impulsar el uso social del catalán y ha invitado a la ciudadanía a movilizarse en defensa de la lengua, advirtiendo que “sin lucha no hay país”.