Pedro Sánchez no formará parte este martes de la recepción y la cena que Donald Trump ofrece en Nueva York a los dirigentes de los países presentes en la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ha justificado el plantón del socialista al acto organizado por el magnate estadounidense por el hecho de que la invitación llegó "hace escasos días", cuando Sánchez ya tenía planificado el viaje. Ha señalado, además, que no es la primera vez que el presidente del Gobierno no participa en este encuentro: el año pasado tampoco asistió, mientras que Felipe VI sí lo hizo en representación de España.
El presidente del Gobierno se dirigió este lunes hacia Nueva York para asistir a la inauguración del nuevo periodo de sesiones de la Asamblea General, donde Trump tiene previsto intervenir personalmente. Sánchez ha ido a Estados Unidos acompañado de una delegación que incluye al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares; la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; la vicepresidenta tercera y responsable de la Transición Ecológica, Sara Aagesen; la misma Elma Saiz, titular de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones; y la ministra de Sanidad, Mónica García.
La semana pasada, para justificar la previsible ausencia de Sánchez, fuentes de la Moncloa ya alegaban que, por "razones de agenda", su asistencia a la cena estaba en duda. Ahora, la portavoz del Gobierno apunta que la invitación llegó "cuando ya estaba preparado todo el viaje" de Sánchez. Su agenda en Nueva York incluye, además de la inauguración de la Asamblea, una reunión bilateral con el secretario general de la ONU, António Guterres, el lunes, y un acto de homenaje a Gloria Steinem y varios actos sobre desarrollo sostenible el martes. El miércoles tiene previsto un desayuno con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, con quien compartirá mesa con una cuarentena de invitados más.
Refuerzo del perfil antitrampista
La decisión de no asistir a la cena se produce en un viaje, precisamente, en el que Sánchez va a reforzar su perfil antitrampista, con el fin de intentar reforzarse como líder internacional, especialmente en lo que se refiere a la regulación de la inteligencia artificial.
Ahora hace unos días, Trump defendía que "el único control que necesita la inteligencia artificial es un presidente fuerte e inteligente", en referencia a él mismo; y calificaba de "conspiración enfermiza" los intentos de regularla, afirmando que "la única que se alegra es China" con estas restricciones. La posición contrasta plenamente con la de Sánchez, que ya hace tiempo, también, que reclama más control a las redes sociales, en su cruzada contra lo que él denomina los "tecnooligarcas". Su ejecutivo ha impulsado una norma para que los menores de 16 años tengan prohibido el acceso a estas plataformas.
