A principios del pasado mes de febrero, Pedro Sánchez declaró la guerra a quienes él llama los “tecnooligarcas” de las redes sociales anunciando cinco medidas contra estas grandes empresas digitales. El Congreso ya tramita una ley de protección del menor y se quiere incluir el veto al acceso a las redes a los menores de 16 años, y la Fiscalía ya ha iniciado la investigación de los delitos cometidos con inteligencia artificial o deepfake. Ahora, el presidente socialista ha anunciado la puesta en marcha de otra de aquellas medidas. El Gobierno creará HODIO (Huella del Odio y la Polarización, que dependerá del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia) para monitorizar en las redes sociales la generación y difusión de este tipo de mensajes. Para anticiparse a las críticas, Sánchez ha puesto un ejemplo sencillo y ha señalado que si ya se controla el efecto de los nocivos gases invernadero, se debe hacer lo mismo con aquel contenido dañino para la ciudadanía. También ha recordado que el ejecutivo prepara la tipificación del nuevo delito de “amplificación algorítmica” contra las plataformas que diseñen sistemas para amplificar mensajes de odio.
HODIO será una herramienta para medir y evaluar la presencia del odio y la polarización dentro del ecosistema digital. Analizará el contenido publicado en las principales plataformas, como Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y Twitter (X), pero, según el Gobierno, no se accederá a los mensajes privados ni a la información personal de sus usuarios. Posteriormente, se elaborará un informe semestral con un ránking para incentivar modelos más éticos; esta clasificación será de plataformas —no de usuarios individuales— porque tiene como objetivo las tendencias generales. El análisis, según el Gobierno, se basa en evidencias empíricas e indicadores objetivos.
Un ránking de los mensajes de odio en las redes
La herramienta medirá la prevalencia (presencia) y el alcance (amplificación y visibilidad) de los mensajes de odio. Y se clasificarán como categorías los mensajes de desprestigio, hostilidad o discriminación basados en el color de la piel, grupo étnico, creencias, identidad/orientación sexual o género. Para hacer todo este análisis, se utilizará un modelo combinado de técnicas cuantitativas, inteligencia artificial y revisión humana.
El Gobierno ha identificado el discurso de odio, la polarización y la desinformación digital como un problema creciente que degrada la democracia y afecta la salud de las personas: contamina el debate público, normaliza el insulto y fomenta una mentalidad de "nosotros contra ellos". Para identificar el odio como un problema creciente, el ejecutivo de PSOE y Sumar se basa en datos de 2025 del sistema FARO-OBERAXE, que ha llegado a detectar 845.000 contenidos de odio en plataformas españolas, lo que fomenta la polarización. El 66% de los españoles recuerda haber visto contenido ofensivo o violento por motivos de origen étnico, color de piel o religión en los últimos meses.
Musk dispara el odio en Twitter (X)
Sánchez ha aseverado durante su discurso que los propietarios de las redes sociales se benefician de la proliferación de los mensajes de odio. Ha puesto como ejemplo que desde la compra de Twitter (X) por parte de Elon Musk, este tipo de mensajes se han disparado en un 50% en esta plataforma. "El odio se propaga de manera fría y calculada y se ha convertido en un arma política para atacar, asediar, acallar y polarizar de forma masiva", ha lamentado el socialista en un discurso en el que ha apelado al "amor por nuestras parejas, hijos e hijas, padres y hermanos", así como "al diferente, a quien viene de fuera y a quien vive a miles de kilómetros de aquí".
Los catalanes, el colectivo más odiado en España después de los menores no acompañados, según un estudio
El pasado mes de enero, 40dB llevó a cabo un estudio para Acción contra el Odio que concluía que los catalanes son —solo superados por los menores extranjeros no acompañados— el colectivo más odiado en España por razones de origen, etnia o nacionalidad. La encuesta, realizada en el Estado a 1.500 personas de más de 12 años, señalaba que la polarización identitaria alimenta el odio hacia algunos colectivos. Entre los diez tipos de colectivos analizados, los que despertaban más odio eran los vinculados a la política, la llamada guerra de sexos y el deporte. El estudio también acreditaba que la mitad de los ciudadanos españoles (el 49,5%) declara sentir odio hacia algún colectivo.
Choque de Sánchez contra los “tecnooligarcas”
A principios del mes de febrero, Sánchez volvió a salir a la carga contra lo que él llama los “tecnooligarcas”, los dueños de las grandes redes sociales y plataformas de comunicación y creación y difusión de contenido en internet. El presidente del Gobierno hizo pública su intención de regular las redes: vetar el acceso en estas plataformas a menores de 16 años y hacer que los propietarios de estas empresas tengan responsabilidades penales por la permisividad de los delitos que se cometen en ellas, especialmente desde la llegada de la inteligencia artificial, que ha provocado la proliferación de la pornografía infantil a través de los deepfake.