Sánchez hace bandera electoral de su amor por Begoña Gómez: "Nos han intentado romper, y somos más fuertes"

"Nos han intentado romper de todas las maneras y han conseguido justo lo contrario. Hoy estamos más unidos y somos más fuertes que nunca. Que lo escuchen alto y claro: te quiero". Con esta declaración pública de amor a su mujer, Begoña Gómez, pendiente de juicio por presuntos delitos de malversación y tráfico de influencias, Pedro Sánchez ha protagonizado uno de los momentos más emotivos y simbólicos del arranque de la precampaña socialista para las elecciones generales del 29 de noviembre. El presidente español ha querido convertir los ataques contra su familia en una demostración de unidad y fortaleza personal ante los miles de militantes reunidos este sábado en Fuenlabrada (Madrid). Gómez, sentada en primera fila, ha subido al escenario, donde ambos se han abrazado y se han besado entre los aplausos de los asistentes. Una imagen que se perfila como una de las más significativas de este inicio de campaña. 

No era una aparición cualquiera. Begoña Gómez volvía a participar en un gran acto socialista casi dos años después del congreso del PSOE celebrado en Sevilla en diciembre de 2024, y lo hace en un momento especialmente delicado, pendiente de juicio con jurado popular por presuntos delitos de corrupción, entre ellos malversación y tráfico de influencias. El procedimiento judicial instruido por el juez Juan Carlos Peinado ha sido uno de los principales frentes de erosión política de Sánchez, que siempre ha defendido la inocencia de su mujer y ha denunciado una campaña de acoso contra su familia.

Pero Sánchez no ha querido esconder esta situación, sino situarla en el centro de su puesta en escena electoral. Ha agradecido a Gómez que sea su mujer y la madre de sus hijas, en una intervención que ha provocado una ovación de la militancia. Antes, el líder de los socialistas madrileños, Óscar López, ya había recibido a Gómez con un saludo inequívoco: "Buenos días, Begoña, estás en tu casa". La jornada también ha tenido un componente festivo, con música y bailes sobre el escenario protagonizados por el mismo Sánchez y otros dirigentes socialistas.

Movilización contra la derecha y la extrema derecha

Amor, resistencia y movilización. Estos han sido los tres ingredientes del arranque electoral de Sánchez. Con una derecha que aspira a desalojarlo de la Moncloa, una izquierda alternativa fragmentada y unas encuestas adversas, el presidente español ha escogido empezar la batalla mostrándose al lado de su mujer. El beso a Begoña Gómez ha sido mucho más que un gesto personal: también ha sido una manera de transmitir a los suyos que, a pesar de los golpes políticos y judiciales, está dispuesto a seguir luchando.

Más allá de la escena familiar, Sánchez ha convertido Fuenlabrada en el primer gran ensayo de movilización del PSOE ante unas elecciones que los sondeos dibujan complicadas para los socialistas. Después de que el Comité Federal haya ratificado las candidaturas al Congreso y al Senado y lo haya proclamado candidato por unanimidad, el presidente español ha hecho un llamamiento a repetir una remontada electoral como la que intentó protagonizar en 2023. "Nos tenemos que movilizar, tenemos que votar, tenemos que ganar y tenemos que gobernar después del 29 de noviembre", ha proclamado ante unos 3.000 asistentes. Sánchez ha advertido que en estas elecciones España se juega "cuatro años más de avances o retroceder cuatro décadas de golpe". Lejos de dar por perdida la batalla, se ha mostrado convencido de que el PSOE puede conseguir una mayoría "mucho más amplia".

El líder socialista ha identificado su principal adversario con "la ola reaccionaria" que, según ha denunciado, avanza en todo el mundo. Mientras en las pantallas aparecían imágenes de Donald Trump, Javier Milei y Benjamin Netanyahu, recibidas con abucheos por el público, Sánchez ha advertido que esta amenaza no es cosa del pasado: "Están aquí, están en España, están en Europa, están en Estados Unidos, y hay que detenerlos".

Alerta contra "la motosierra" en las pensiones

Uno de los principales ejes del discurso ha sido la defensa de las pensiones y del Estado del bienestar ante los eventuales pactos entre el PP y Vox. Sánchez ha acusado a la derecha de preparar recortes después de los comicios, que ahora, según ha dicho, intenta esconder bajo el lenguaje de los sacrificios económicos. "Si les gustan las motosierras, que se vayan a la serrería, pero las pensiones no se tocan", ha espetado, en una referencia a la política de ajustes del presidente argentino Javier Milei. El candidato socialista ha advertido a Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal que las pensiones no son "un cheque regalo", sino una conquista social que hay que preservar. También ha reivindicado la vivienda como una de las grandes causas de la nueva generación y ha apelado especialmente a las mujeres, que considera decisivas para garantizar una mayoría progresista. Sánchez ha defendido el feminismo, la transición ecológica y el "no a la guerra", y ha vuelto a denunciar lo que califica de "genocidio" de Israel en Gaza.

El presidente español ha mirado incluso más allá del 29N y ha recordado las elecciones autonómicas previstas para mayo de 2027, en las que aspira a una nueva ola progresista que refuerce las políticas de vivienda de su gobierno. El mensaje lo había anticipado Óscar López, que ha asegurado que Sánchez "está como una moto y ganará las elecciones". El dirigente madrileño ha reivindicado la valentía del gobierno socialista para intervenir en los mercados energético y de la vivienda y defender a los migrantes.