La reforma fiscal presentada este lunes por el Govern y los comunes, un acuerdo hecho de cara a la aplicación de los presupuestos de 2020, no ha caído por igual en los diferentes grupos de la oposición. Cs y PP han criticado que se ponga todavía más "la mano en el bolsillo de los catalanes", mientras que a la CUP lo ve una reforma poco ambiciosa y considera que "no dará respuesta a las necesidades del país".
La líder de Cs, Lorena Roldán, ha asegurado que su partido no comparte que "se ponga la mano en el bolsillo de los catalanes" y que estos sean los que "más impuestos pagan de todo el Estado". Además ha sacado pecho de haber bajado impuestos o de haber eliminadoalgunos en comunidades donde forman parte del gobierno.
Similar ha sido la reacción del diputado del PP Santi Rodríguez que ha hecho una "enmienda a la totalidad" de la propuesta y, con una buena dosis de ironía, se ha preguntado si el Govern se piensa que "la gente tiene en casa una máquina de hacer billetes para pagar impuestos". También ha defendido que la reforma generara "menos riqueza y menos puestos de trabajo".
Finalmente, la CUP, lo ve poco ambicioso y considera que "desde el punto de vista de los ingresos no dará respuesta a las necesidad del 2020. Los cupaires querían que la reforma afectara a los catalanes que cobran más de 60.000 euros el años, el 4% de la población, pero el pacto entre comunes y Govern sólo subirá el IRPF en los de más de 90.000 euros.
Además, también han considerado que este pacto va en la línea de hacer un acuerdo más global, que incluya la investidura y el ayuntamiento de Barcelona, para asegurarse la "gobernabilidad" y la "no resolución del conflicto".