Ilusionado como el primer día de escuela, el nuevo portavoz del gobierno español y ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, ha presidido la primera rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del nuevo ejecutivo de Mariano Rajoy. Consciente del carácter personalista que su predecesora, Soraya Sáenz de Santamaría, había imprimido en este formato, Méndez de Vigo sólo ha tenido elogios para su tarea. Pero de hecho, no es casualidad que haya tomado el relevo para una legislatura "del diálogo" una cara amable, quien ya da muestras de un tono más neutro –aparentemente– preguntado por el proceso independentista catalán.

"El presidente del gobierno siempre ha estado dispuesto al diálogo. No hay que venir con apriorismos. Si uno tiene muchas líneas rojas, acaba componiendo la bandera de la Unión Soviética" decía Méndez De Vigo sobre si atendería la demanda del presidente Carles Puigdemont de reunirse con Rajoy. El ministro no ha podido poner fecha a esta cita quizás porque en otros momentos se ha excusado de la inexperiencia en el cargo. "Yo acabo de llegar aquí hace un rato" ha dicho arrancando las risas de los periodistas. Pero conforme pasen las semanas y lleguen los choques con los tribunales, quizás cambia el tono del portavoz a uno distinto.

Precisamente, Santamaría deja el trono de la sala de prensa de Moncloa para abordar en el día a día otra cartera, la de Administraciones Territoriales. Es decir, que ella será la interlocutora con la Generalitat. Méndez de Vigo no ha podido concretar una hoja de ruta u objetivos del ministerio, pero parece que Rajoy tiene voluntad de paliar económicamente la cuestión soberanista. Una prioridad es convocar en el Senado una conferencia de presidentes autonómicos para abordar la financiación territorial, de forma "estable y suficiente" en una diagnosis compartida.

Ahora bien, las formas dicen más que las palabras en política. A diferencia de la vicepresidenta Santamaría, Méndez de Vigo, dice "Generalidad". Y en vez de afirmar directamente y sin ambages que enviarán al Tribunal Constitucional toda ley orientada a la construcción del Estado propio, el ministro de Educación vela el mensaje, como hablando de forma indirecta. Es el caso de la actualidad reciente sobre la alcaldesa de Berga, Montserrat Venturós. "Las sentencias judiciales se tienen que cumplir, es aquello normal en cualquier país de Europa" ha dicho diplomáticamente sobre el tema.

Así y todo, esta es la legislatura "del diálogo" y parece que también lo aplicará al resto de adversarios políticos. "El presidente se ha referido a la necesidad de pactar mucho, dialogar mucho" ha dicho Méndez de Vigo. Por eso, el nuevo portavoz se indigna ante las críticas del PSOE sobre que el gobierno no es de corte colaborativo. "No sé de dónde lo sacan, en absoluto" ha explicado. Y sobre si el ejecutivo era continuista, ha aplicado un mantra que después de cinco años, le debe haber contagiado el gallego: "Cuando las cosas van bien no hay que cambiarlas. No se puede cambiar de caballo a mitad de la carrera". O sea, que sí que lo es y lo reconoce sin problema alguno.

De momento, Méndez De Vigo ha fijado los primeros objetivos del nuevo gobierno y se ha desarrollado con más concreción. El portavoz ha afirmado que España cumpliría el objetivo de déficit acordado con la Unión Europea, porque "Economía y Hacienda van en esta dirección". Eso también es un mensaje encubierto y es que se había dicho tradicionalmente que los ministros respectivos, Luis de Guindos, y Cristóbal Montoro, no se coordinaban demasiado. Para alcanzar el cumplimiento, habrá que enviar el proyecto de presupuestos Generales del Estado a Bruselas para el 2017, que primero pasará por el Congreso, donde le hace falta una mayoría a favor.

En aquello que le compete directamente al portavoz, Méndez de Vigo "se ha puesto el casco" –en palabras suyas– de ministro de Educación y ha ratificado los compromisos de su jefe. Rajoy se mantiene dispuesto a suspender los efectos académicos del calendario de aplicación de la LOMCE, que requiere de una modificación legislativa. Además, se creará una subcomisión en la comisión del Pacto Nacional por la Educación, como el Partido Popular se comprometió con Ciudadanos. Así, el titular de la cartera, ya con tono paternal, ha lanzado un mensaje de "tranquilidad" a los estudiantes.

Finalmente, Méndez de Vigo ha añadido otras cuestiones también de importancia en la agenda de Rajoy como el trabajo y las pensiones. Se hará una convocatoria del pacto de Toledo y el diálogo social. Será entonces donde la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, podrá tener un papel más destacado y convencer tanto a los socialistas como C's que les den apoyo. Báñez tiene medio camino recorrido después de que fuentes de la formación naranja se hayan manifestado en conversaciones informales con este diario "muy felices" que ella esté en el Gobierno.

Así las cosas, Méndez de Vigo ha superado el primer día de escuela habiendo conocido a los periodistas. Rajoy le ha dicho que "les trate bien y sea amable con ellos" y él espera que los informadores también lo sean. Pero en eso también tendrá que aprender del savoir faire de Santamaría. Primero, porque ha dado pocos turnos de palabra, alegando que así los invitados "volverían" con ganas de más. Y segundo, porque no se ha detenido tras las cámaras en el tradicional "corrillo" donde los periodistas preguntan todo lo que se ha quedado en el tintero. Pero poco a poco, progresará adecuadamente, el ministro.