Las terceras elecciones han dejado de ser un punto remoto en el horizonte para convertirse en una salida a la ingobernabilidad. Mariano Rajoy recibirá esta tarde los mismos 180 votos negativos que en la última sesión de investidura del miércoles. Ante la constatación, la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, ha explicado que no "obstaculizaría" un cambio en la fecha de los comicios para que no sean el día de Navidad. El PSOE anunció que presentaría una petición a estos efectos y fuentes de Moncloa indican a El Nacional que esta tendría que contar con "el máximo apoyo" de los grupos del Congreso para que ningún grupo recurra la demanda.

Antes de que eso pase, el Partido Popular quiere agotar sus cartas. La aprobación de los presupuestos generales se perfila como la última jugada de Mariano Rajoy para intentar ganar la partida de la investidura. La vicepresidenta interina presiona al PSOE recordando tendrían que estar aprobados antes del 30 de septiembre o, en caso contrario, ciertas partidas se tendrían que congelar. Rajoy indicó que tenía previsto intentar en octubre otra investidura, pasadas las elecciones vascas y gallegas. Los presupuestos estarían entonces fuera de plazo, pero el gobierno recuperaría la iniciativa presupuestaria y podría aprobar decretos ley.

La vicepresidenta no ahorra adjetivos como "anomalía democrática" y asegura que una vez se forme gobierno "todo el mundo podrá estar tranquilo". Entre los colectivos afectados por la prórroga presupuestaria habría los funcionarios o los pensionistas, además de los planes de inversión de La Moncloa. En cuanto a los primeros, se podría establecer un decreto ley para garantizar su luz verde una vez haya gobierno. En el segundo de los casos, las nuevas leyes y planes ministeriales sí tendrían problemas porque ya entrarían fuera de plazo y no podrían ampliar el crédito hasta nuevos presupuestos.

Los principales argumentos que esgrime Santamaría para convencer al PSOE son la credibilidad internacional de España y la consolidación del crecimiento económico. "Un Estado como el nuestro no se puede permitir ocho meses sin gobierno", afirmaba la vicepresidenta después del Consejo de Ministros. Las consecuencias de la falta de gobierno son calificadas por la portavoz del ejecutivo de "patologías del sistema" y apela a la voluntad de que los ciudadanos no tengan que "pagar las culpas de la falta de acuerdo". Santamaría niega que el ejecutivo haga presión y se justifica diciendo que hace días habían anunciado el escenario.

Así las cosas, Santamaría se mantiene al margen de la dinámica interna de decisiones dentro del PSOE. Se remite a la "responsabilidad" de Pedro Sánchez en las acciones de la formación socialista. El Partido Popular obvia la emergencia de Ciudadanos y Podemos y recuerda a Ferraz que "los dos grandes partidos destinados a turnarse en el Gobierno" y se tienen que ayudar en "situaciones límite". Desde Moncloa recuerdan que Rajoy ofreció a Sánchez un pacto sobre financiación o educación, ya que en el primero de los casos las autonomías con gobierno socialista se podrían beneficiar de ello.