Silencio y echar pelotas fuera. Mariano Rajoy sigue utilizando la misma estrategia que cuando era presidente del gobierno español con el Partido Popular: esquivar los escándalos de corrupción que lo implican directamente. Según explica el diario El País, un periodista intentó hacerle unas preguntas sobre su implicación con la Operación Kitchen y este prefirió no responder: No me haga preguntas porque no las escucharé. De esta manera, no podrá decir Usted que no lo he contestado. Yo no soy un personaje público, ya no". El artículo, firmado por la periodista Mábel Galaz, explica que la conversación se produjo en un encuentro casual en una cafetería de Madrid y Rajoy no paraba de insistir con qué ya no era una cara pública.

El interés para entrevistarlo reside en los escritos remitidos en Fiscalía donde se investiga un informe policial que sitúa Rajoy como uno de los conocedores e interesados en el operativo parapolicial de espionaje al extesorero de su partido, Luis Bárcenas. El objetivo era sacarle toda la información y pruebas que este guardaba sobre la corrupción del PP que afectaba diferentes dirigentes. Un espionaje encabezado por el excomisario encarcelado, José Manuel Villarejo, y que implica a otros exministros como María Dolores de Cospedal o Jorge Fernández Díaz.

En paralelo, desde el diario La Razón explican que el entorno directo del expresidente del gobierno reitera que este no tiene nada que ver con la Operación Kitchen. Quieren liberar Rajoy de las corruptelas del partido y tiran toda la responsabilidad a Francisco Martínez, entonces números dos del ministerio de Interior. El PP lamenta que Martínez tuviera una relación "demasiado íntima" con Villarejo. Y concluyen sobre Rajoy: "Él no lo conocía, él no lo sabía. Villarejo fue por su parte y Paco Martínez se equivocó al pasarse de la raya y hacerse demasiado amigo del comisario". Unas declaraciones que contradicen las evidencias que muestran las conversaciones filtradas de Villarejo donde aseguran que Rajoy es conocedor del espionaje.

La Operación Kitchen también ha saltado a los medios por los curiosos sobrenombres que ponía Villarejo a los dirigentes populares. De hecho, en Rajoy lo llama de tres maneras diferentes: el Barbas, el Asturiano (a pesar de ser gallego) y el Tonto Polla. La Kitchen coincide con el tiempo, en la época que Rajoy era jefe del ejecutivo y líder del PP, 2013 y 2014. La campaña para exculpar al político gallego viene por todos los lados. Sin ir más lejos, la vicepresidenta del Congreso Ana Pastor salió ayer a defender su honorabilidad y destacó que, de momento, todo "tan sólo es un informe de la Fiscalía".

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