Condenar unos crímenes y silenciar otros. El presidente español, Mariano Rajoy, visitó ayer el parque de la Memoria de Buenos Aires para rendir homenaje a los desaparecidos y asesinatos por el terrorismo de Estado en Argentina entre 1969 y 1983, cuando el país vivió una dictadura caracterizada por la represión, la violencia, la tortura y la desaparición y asesinato de miles y miles de personas.

Sin tener en cuenta lo que podía venir después, Rajoy paseó por el parque y, después de hacer la ofrenda floral, escribió un mensaje al libro de honor que no gustó a muchos: "Mi testimonio de admiración y reconocimiento a todos los que dieron la vida por la defensa de la libertad y los derechos de todos".

El líder del PP, sin embargo, no tenía ni idea de las consecuencias de rendir homenaje a las víctimas de la dictadura argentina sin hacer ni una sola mención a los crímenes del franquismo. Y el momento llegó. Un periodista de Revista Cítrica, partiendo del espacio reservado para los muertos y desaparecidos de la represión en Argentina, le preguntó qué pensaba hacer con respecto a los crímenes de la dictadura franquista.

Silencio. El presidente español hizo ver que no oía la pregunta y se quedó en silencio. Parece, sin embargo, que sí la escuchó, ya que cuando el periodista argentino le llama, él levanta la cabeza y la vuelve a bajar cuando empieza a intuir el contenido de la pregunta.

De fondo, y en medio del silencio del jefe del ejecutivo estatal, se oye otra persona con la bandera española en la mano diciendo al periodista que se vaya "a la mierda" y preguntando qué pasa con los crímenes del comunismo.

El periodista de la revista, que después firmaba la noticia, lamentaba en su escrito que la visita de Rajoy al parque de la Memoria "es una ofensa a esta lucha ejemplar, una prueba más de la desvergüenza de un político oportunista" y subrayaba que el también presidente del PP "no ha dedicado ni un euro de los presupuestos a financiar la ley de memoria histórica".

Plantón a Rajoy

El mutismo de Rajoy y su posicionamiento ante estos hechos a lo largo de los años también tuvo otras consecuencias. Las principales organizaciones de derechos humanos de Argentina se negaron a acompañarle durante la visita, unas organizaciones que, en cambio, sí acompañaron a la canciller alemana, Angela Merkel, o el expresidente francés Francoise Hollande.

Eso no afectó solo a la visita al parque de la Memoria argentino, sino que, además, le cayeron varias críticas en Twitter. Algunos le han reprochado que en España estén las Cunetas de la Memoria, donde todavía hay más de 100.000 desaparecidos, y le han recordado que la entrada es gratuita.

Y no solo eso. La cuestión del máster de Cristina Cifuentes, su desconocimiento de idiomas y la situación en Catalunya también han salido en medio de todos estos comentarios que, una vez más, pasan factura al presidente del gobierno español.

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