Mariano Rajoy nunca se ha caracterizado por ser un dirigente con ánimo de complicarse en su objetivo de seguir gobernando. Hace unos meses le ofreció al PSOE un ejecutivo de coalición para garantizar la estabilidad y hacer reformas –que Pedro Sánchez rechazó–. Así las cosas, la situación de debilidad en Ferraz había dado alas a algunos de los portavoces del Partido Popular para exigir a los socialistas acuerdo en los presupuestos y la reforma de algunas leyes. Pero una vez más, el presidente en funciones español se ha pronunciado para dejar claro que un gobierno le apremia y no quiere tensar la cuerda. De momento.

"No pondré ninguna condición al PSOE para la investidura", decía Rajoy en el XIII Congreso Jurídico de la Abogacía ICA-Màlaga, en alusión a la abstención. El escenario parecía apuntar que el PP podría tener incentivos de ir en unas terceras elecciones: las encuestas vaticinaban una caída del PSOE con 60-70 escaños. A su vez, populares y Ciudadanos podrían haber alcanzado la mayoría absoluta y gobernar sin necesidad que les condicionaran la legislatura. Pero el gallego conoce los riesgos de actuar con revanchismo y ve unos nuevos comicios como "un disparate".

Rajoy avanza, pero lentamente. Hace unos días llamó al presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, para felicitarlo, sin hacerle ninguna oferta. Fuentes populares decían que tocaba seguir a la espera de que se marcharan las nubes del cielo de Ferraz y la gestora se asentara. Pero el escenario ahora le es proclive a Génova: Fernández ya hace pedagogía sobre que "una abstención no es apoyo" y debate abiertamente con los diputados del PSOE del riesgo de unas terceras elecciones. Mientras tanto, el tiempo apremia porque las Cortes se disolverán el 30-31 de octubre, es decir, en tres semanas.

Los compromisos internacionales también presionan y la Unión Europea ya ha hecho la vista gorda en dos ocasiones en los nueve meses de interinato que vive en España. Así, Rajoy ha asegurado que quiere hablar con el socialista asturiano, porque ahora mismo es el interlocutor de este partido. Según el presidente, le pedirá que hagan un ejecutivo de coalición, pero ante el previsible 'no' del PSOE, le sugerirá que se abstenga y le "dejen" gobernar, además de un acuerdo en siete u ocho grandes reformas, que no hagan caer el gobierno en pocos meses. "Se necesita un gobierno rápidamente", afirma.

Ciudadanos coincide con ese punto. Albert Rivera se manifestó durante los días anteriores abogando porque Rajoy no pusiera ahora trabas a la formación de gobierno. Ante las palabras del portavoz popular Rafael Hernando, sobre que una "abstención estratégica" no era suficiente, el PSOE empezaba a estar nervioso por asumir una cesión sin condiciones. Pero el presidente en funciones ha rectificado a Hernando y dice que los presupuestos vendrán después. Paralelamente, Rivera increpa a los socialistas que no habría servido de demasiado echar a Sánchez para mantenerse en el 'no'.

Moncloa prepara el terreno y quiere dejar de lado la dialéctica de la derrota que había implantado Pedro Sánchez con "el no es no" y la idea de no querer ser "un subalterno" del PP. Ahora el presidente español le insinúa a Ferraz que "los consensos nunca son una rendición, sino un éxito de todos", como ha afirmado Rajoy en la intervención que ha hecho en el Congreso de Abogacía en Málaga. En esta línea, ha anunciado una de las grandes reformas que querría impulsar en el próximo gobierno: la de la justicia. "Una reforma estratégica, un gran acuerdo profesional, institucional, social, construyendo entre todos", ha indicado.

Sevilla y Page, a la carga

La noticia ha sorprendido en las filas socialistas, que ya se esperaban el temido escenario de asumir más que una abstención con pactos de gobierno. El propio presidente de Castilla la Mancha, Emiliano García-Page, había dicho en una entrevista radiofónica que no se pusiera "chulo" el PP. Page afirmaba que ahora había más condiciones que hace una semana para pactar, hecho que le hacía pensar que era complicado ponerse de acuerdo en los días que quedan hasta la disolución de las Cortes. Pero en un mensaje velado, afirmaba que las cosas también dependían "de la otra parte" y esperaba que "matizaran la opinión", como ha hecho Rajoy.

Por su parte, el exministrable de Economía de Pedro Sánchez, Jordi Sevilla, ha exhibido sorpresa en cuanto a que ahora Rajoy se posicione con menos exigencias que hace unos días. "Desde el principio, exigió gobernabilidad y no sólo gobierno. Algunos parece que se enteren ahora de las razones profundas del no", decía en un mensaje en su cuenta de Twitter.