Acción contundente. Cinco exconsellers de Cultura —Lluís Puig, en el exilio forzado por el 1-O; Joan Manuel Tresserras, Ferran Mascarell, Laura Borràs y Àngels Ponsa— han presentado una querella contra la jueza de Huesca Rocío Pilar Vargas Magallón, que ha ordenado ejecutar la reposición de los murales que están en el Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC) a la Sala Capitular del Real Monasterio de Sijena, a pesar de que expertos del MNAC e internacionales han desaconsejado hacerlo. Así lo ha anunciado el abogado Jaume Alonso-Cuevillas, impulsor y redactor de la denuncia junto con el abogado Josep Rofes, en un acto público este martes por la tarde en las Cotxeres de Sants, con la presencia de diputados de Junts entre el público. La querella se ha presentado este martes ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) ya que la magistrada es aforada en este tribunal. La denuncia también se dirige contra los responsables del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Sijena (sin citar nombres), que instaron a la ejecución forzosa de la sentencia de 2016, ratificada por el Tribunal Supremo en 2025.

El objetivo de la querella es claro: “Evitar la destrucción o daños irreparables de unas pinturas murales que son Patrimonio Histórico Artístico de la Humanidad”. En la querella, de 32 páginas, se acusa a la jueza de Huesca y a los responsables de Aragón y de Sijena de los delitos contra el Patrimonio Histórico (artículo 321 del Código Penal) como “inductores”. También se acusa a la magistrada del delito de prevaricación por insistir en la ejecución de la sentencia, a pesar de que la ley permite resolver que hay resoluciones que no se pueden cumplir y puede haber otras medidas. Por ello, como medida cautelar, los querellantes piden al TSJ de Aragón que “paralice” cualquier actuación relacionada con el traslado de los murales para evitar la consumación del delito contra el patrimonio. La magistrada de Huesca tiene diversos informes sobre la mesa y por ahora no ha fijado una fecha para ejecutar el trágico traslado. El Gobierno de Aragón ya ha criticado esta iniciativa catalana y la ha calificado de “intento de intimidación”.

En la presentación, Alonso-Cuevillas ha pedido un aplauso para el conseller Lluís Puig “por ser el impulsor de esta iniciativa”. Puig, por videoconferencia desde la Catalunya Nord, ha agradecido el apoyo de los otros consellers de Cultura y ha afirmado que la querella es el penúltimo paso para luchar por la cultura catalana. “Solo nos quedará encadenarnos al MNAC”, ha asegurado Puig.

El abogado y exdiputado de Junts ha lamentado que el Govern de Salvador Illa y el Ayuntamiento de Barcelona “se han posado de perfil” y no ha presentado recurso contra las últimas resoluciones. Ha elogiado los informes del MNAC y de expertos internacionales que evidencian el riesgo de destrucción de las obras. Alonso-Cuevillas ha explicado que con la querella “se quiere dar herramientas” a la Justicia para que pare el procedimiento, tal como permite la ley, y “tal como hizo una magistrada del TSJC al parar la consulta del 1-O”.

“Quieren liquidar la catalanidad”

En el acto, el exconseller Ferran Mascarell ha recordado que las Cocheras de Sants son un símbolo de lucha democrática y “que se han ganado” y que espera que esta suerte tengan las obras de Sijena. Ha recordado que este conflicto con Aragón empezó con su mandato en 2006: “El PP no valoraba el arte y los obispos del Opus Dei jugaron mucho en contra que tuviera una solución”. Mascarell ha denunciado que "la respuesta del Govern, el Ayuntamiento de Barcelona y del Ministerio de Cultura “es débil” y lo que se pretende  es “una humillación en Catalunya”. “Estamos defendiendo la catalanidad de toda la vida, que es el que quieren liquidar y nos tenemos que movilizar”, ha exigido el exconseller socialista con Pasqual Maragall.

En este sentido, el exconseller Tresserras ha asegurado que el caso de Sixena es una "operación catalanófoba" y ha asegurado que "todo se hizo bien, y que es falso el expolio", y que la administración catalana lo tendría que explicar. "En el caso de Sijena son sentencias políticas, por eso Aragón no ha pedido otras obras que están en otros lugares como El Prado", ha concluido.

Por su parte, la exconsellera Laura Borràs ha afirmado que la querella que han firmado "es un espejo de nuestros valores: la preservación del arte es una prioridad". La expresidenta de Junts también ha confesado que cuando era consellera de Cultura y estaba pendiente la resolución del caso Sijena se planteó hacerse "objetora artística" para evitar la destrucción de las obras. Finalmente, la consellera Ponsa ha afirmado que el caso Sijena “es un ataque a la ciudadanía y se vulneran derechos culturales y universales”.

El exconseller Puig ha cerrado el acto con un "persistamos y seamos resilientes!"

Voluntad política "espúria"

En la querella, se aportan todos los informes que recomiendan no mover las pinturas del MNAC, como el realizado por el Internacional Centri for the Study of the Preservation and Restoration of Cultural Property (ICCROM). Añade que esta organización intergubernamental internacional fue creada en 1956 por la UNESCO, cuya sede se encuentra en Roma, y su misión principal es ayudar a los Estados miembros a conservar su patrimonio cultural, tanto tangible como intangible. 

Los firmantes de la querella concluyen: “Nuestra pretensión se centra en evitar la consumación o el agotamiento del delito previsto y penado en el artículo 321 del Código Penal. Evitar la destrucción de unas obras universales insustituibles, y no parangonables con los derechos posesorios de una comunidad religiosa, o con la pretensión política urdida a través de unos supuestos derechos posesorios y de ubicación territorial en una comunidad autónoma, a través de una voluntad política interesada y espuria expresada por la Diputación General de Aragón y por el Ayuntamiento de Villanueva de Sijena”.

El monasterio de Sijena fue declarado Monumento Nacional en 1923 y las pinturas murales de la Sala Capitular constituyen bienes inmuebles que tienen la consideración de bien de interés cultural. El director del MNAC recordó que son obras exhibidas permanentemente desde 1961 y han sido visitadas por miles de personas.

Desde el MNAC también se explicó que lo que se expone hoy en el museo son restos calcinados que tienen un grosor máximo de un milímetro, arrancados con una técnica denominada strappo, y montados sobre un soporte de madera sobre capas de tela. Fueron rescatadas por Josep Gudiol en 1936 después de sufrir graves daños a raíz de un incendio en el contexto de la Guerra Civil.