El president, Carles Puigdemont, ha explicado hoy durante la rueda de prensa en Berlín cómo fue su encarcelamiento en Alemania, cuando volvía de Finlandia en coche.

Ha querido desmentir las teorías que apuntan que se trató de una "confabulación" y para argumentar sus palabras ha evocado que pocos minutos antes de ser detenido acababa de recibir el mensaje de su mujer, Marcela Topor, explicándole que había llegado a Bélgica con las hijas para pasar la Semana Santa juntos. "Os podéis imaginar el choque que representó eso", ha confesado.

Con todo, el president ha asegurado que aceptó la situación de manera "inmediata". Igualmente ha querido insistir en recordar que durante estos días ha recibido un trato "profesional y de respeto", tanto por parte del profesionales del centro penitenciario de Neumünster como de los internos, a pesar de las restricciones evidentes.

Puigdemont ha recordado brevemente como ha transcurrido el encarcelamiento, que ha coincidido con la Semana Santa, "con poco, poquísimo tiempo para salir de la celda". "Ha sido una experiencia que refuerza las convicciones y la necesidad de seguir plantando cara a una política del Estado que hace que haya en Europa el siglo XXI personas sufriendo prisión por sus ideas", ha reprochado, por lo cual ha aprovechado para exigir de nuevo "todavía con voz más fuerte la inmediata liberación de los compañeros injustamente encarcelados". "No tendrían que haber entrado nunca. Esta no es una causa de prisiones. És una causa de Parlamento", ha remachado.