El descarrilamiento de un tren de Rodalies en Gelida, que ha dejado un muerto y una treintena de heridos, ha vuelto a poner en evidencia el colapso crónico del sistema ferroviario catalán. Un caos que, según el president en el exilio y líder de Junts, Carles Puigdemont, no es fruto de la casualidad, sino la consecuencia directa de años de desinversión y dejadez por parte del Estado español. “Lo que vivimos con Rodalies no es una anomalía: es la nueva normalidad”, ha advertido. Puigdemont sitúa el problema mucho más allá de un incidente puntual. En un tuit, alerta que Catalunya “camina directamente hacia el bloqueo” porque se están erosionando las vigas maestras del país. Durante la campaña electoral, recuerda, ya puso sobre la mesa que se estaba “tocando el tuétano” en todas las grandes carpetas: un ascensor social averiado, un sistema educativo que hace aguas, un acceso a la vivienda imposible, una sanidad colapsada, una burocracia y una normativa asfixiantes, unos impuestos excesivos y una movilidad impracticable.
El caso de Rodalies es, según Puigdemont, la expresión más visible de este deterioro estructural. Un sistema “deficiente, inseguro e imprevisible” que se ha convertido en “un infierno diario” para miles de ciudadanos, que pierden horas, salud y dinero, y que supone a la vez “una sangría económica constante” para las empresas. Ante esta situación, rechaza soluciones parciales o cosméticas: “No se soluciona creando un nuevo organismo donde siga mandando Renfe”, criticando el acuerdo de traspaso entre el PSOE y ERC. Para el líder de Junts, la única salida real pasa por un traspaso íntegro de todo el sistema ferroviario a Catalunya. “La alternativa es perpetuar el actual sistema, que ha demostrado sobradamente que no funciona”, afirma. Y señala directamente la responsabilidad de los gobiernos del Estado español, “indistintamente del color político”, en la situación actual.
Cataluña camina directa al bloqueo. Durante la campaña electoral puse sobre la mesa la necesidad de refundar las vigas maestras del país, porque se estaba tocando el meollo en todas las grandes carpetas: el ascensor social averiado, el sistema de educación que hace aguas,…
— krls.eth / Carles Puigdemont (@KRLS) January 21, 2026
Las desinversiones, en números
Los datos, subraya, son "incontestables". Entre los años 2015 y 2022, Renfe, Adif y Adif-Alta Velocidad solo ejecutaron el 35,1% de las inversiones previstas en Catalunya; un porcentaje que cae hasta el 31,5% si no se cuenta la alta velocidad. En 2024, la situación es aún más grave: entre enero y junio, la ejecución de las inversiones ferroviarias en Catalunya ha sido de solo el 16,7%. Este incumplimiento, sin embargo, no es exclusivo del ferrocarril. Puigdemont denuncia que, en términos globales, del total presupuestado por el Estado en 2024, solo se ha ejecutado en Catalunya el 20%, situando al país a la cola de todas las comunidades. “Se llenan los diarios de grandes anuncios y de lluvia de millones, pero al final solo llegan cuatro gotas mal contadas”, lamenta. Año tras año, añade, esta falta de ejecución “va añadiendo capas” que explican el colapso actual.
Ante este escenario, Puigdemont defiende que la solución es clara, pero exige “valentía política”: reconocer que hasta ahora no se ha hecho bien, invertir de manera urgente todo el déficit acumulado y traspasar sin más dilaciones ni “inventos” toda la red ferroviaria a Catalunya. Con todo, va más allá del debate de Rodalies y concluye que solo el fin del déficit fiscal y la plena soberanía en todos los ámbitos permitirán al país salir del atolladero en que se encuentra. Además, los juntaires han exigido "responsabilidades" a la consellera de Territori, Sílvia Paneque, y al ministro de Transportes, Óscar Puente, y piden que se cumpla el mandato del Parlament de Catalunya de cesar a la titular de Territori del Govern.