El president en el exilio y líder de Junts, Carles Puigdemont, ha advertido al Estado español que bloquear la aplicación de la ley de amnistía supondrá "confrontarse con el derecho de la Unión Europea", después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) haya avalado su legalidad. En su reacción, Puigdemont ha subrayado que la resolución europea es "nítida" y no deja margen para interpretaciones. Según el dirigente independentista, el TJUE confirma "aquello que ya sabíamos desde el primer día": que la ley pactada para la investidura de Pedro Sánchez "no contradice en absoluto el derecho europeo". En este sentido, ha remarcado que cualquier resistencia a aplicarla de manera integral no solo implicaría incumplir una norma aprobada por las Cortes, sino también situarse fuera del marco jurídico europeo. Eso sí, no ha dado por hecho su regreso: "El partido ahora ya no se jugará en Europa sino en el Bernabéu, con los árbitros y el público decantados hacia un lado".
Puigdemont ha calificado la decisión de Luxemburgo de "victoria rotunda" y la ha enmarcado en una sucesión de triunfos judiciales del independentismo en Europa. Ha recordado precedentes como la negativa de la justicia belga a extraditar al conseller Lluís Puig o la resolución que cuestionó la retirada de la inmunidad en el Parlamento Europeo, decisiones que —según él— evidencian el carácter político de la persecución judicial. El líder de Junts también ha reivindicado el papel de su partido en la negociación de la ley de amnistía. Ha destacado que forzaron cambios en el redactado inicial, especialmente para incluir a los activistas acusados de terrorismo, una decisión que en su momento generó incomprensión. "No fue fácil defender aquel 'no', pero hoy se demuestra que era la posición correcta", ha afirmado.
— krls.eth / Carles Puigdemont (@KRLS) July 16, 2026
Puigdemont evita dar la batalla por cerrada
A pesar de la contundencia del dictamen europeo, Puigdemont ha evitado dar la batalla por cerrada. Ha alertado de que el conflicto entra ahora en una nueva fase, con el foco situado en el Estado español, donde —según ha apuntado— el terreno es más adverso. "El partido ya no se jugará en Europa", ha señalado, advirtiendo de que todavía puede haber resistencias a la aplicación efectiva de la norma. Con todo, el president en el exilio ha insistido en que la amnistía es una herramienta clave para poner fin a la represión y recuperar capacidad política. Ha reiterado que el objetivo final continúa siendo la independencia de Catalunya, que —ha dicho— se deberá afrontar en un contexto "difícil y hostil".
Finalmente, Puigdemont ha querido agradecer el trabajo de las personas que han participado en la defensa jurídica del caso, especialmente el abogado Gonzalo Boye, a quien ha atribuido un papel determinante para conseguir una resolución europea "tan contundente". "Europa ha hablado claro, y ya no hay excusas", ha concluido.
