Después de ser el mejor del Barça en 2026, Luis de la Fuente lo castiga de forma fulminante

Eric Garcia está a punto de acabar el Mundial sin haber jugado un solo minuto con España. El central del Barça llegó a la convocatoria después de una temporada extraordinaria, quizá la mejor desde que viste de azulgrana, pero Luis de la Fuente no lo ha incluido en ninguno de sus planes importantes. El resultado es duro, porque ha pasado de ser uno de los futbolistas más fiables del Barça en 2026, a vivir todo el torneo desde el banquillo.

La situación sorprende porque Eric ofrecía muchos argumentos. Ha jugado de central, de lateral y hasta de mediocentro cuando el equipo lo necesitó. Esa polivalencia le dio mucho valor en el Barça, especialmente en una temporada larga, cargada de lesiones y necesidad de ajustes por parte de Flick. Sin embargo, en la selección esa misma versatilidad no le ha servido para nada.

De la Fuente no lo ha visto

Luis de la Fuente ha apostado por un bloque muy reconocible. Pau Cubarsí, Aymeric Laporte, los laterales titulares y los centrocampistas de confianza han absorbido todo el protagonismo. España ha funcionado, ha llegado a la final y el seleccionador no ha querido tocar una estructura que le estaba dando resultados hasta llevarlo a la final como favorito.

Eric Garcia España selección española / Foto: Europa Press
Eric Garcia España selección española / Foto: Europa Press

El problema para Eric es que ni siquiera ha entrado como solución puntual. No ha aparecido para cerrar partidos, ni para dar descanso, ni para cubrir una emergencia. Su Mundial se ha reducido a entrenamientos, calentamientos y espera. Eso convierte su caso en uno de los más llamativos de la convocatoria española.

Un castigo difícil de explicar

Hablar de castigo puede parecer duro, pero la realidad deportiva es evidente. De la Fuente lo ha dejado sin un mínimo lugar pese a su gran curso en el Barça. No lo ha señalado públicamente, ni ha criticado su nivel, pero los minutos son el mensaje más claro en un torneo de este tamaño. Y Eric no ha recibido ninguno. Para el jugador, el golpe es importante. Llegar a un Mundial después de recuperar prestigio en el Barça debía ser una recompensa, no una condena silenciosa. Además, quedarse sin jugar también afecta a su imagen exterior, porque el mercado y los clubes miran mucho quién compite en los grandes escenarios.

Eric volverá al Barça con una mezcla extraña. Por un lado, tiene la tranquilidad de haber firmado una temporada muy sólida. Por otro, se marchará del Mundial con la sensación de que De la Fuente nunca llegó a confiar de verdad en él. España puede ser campeona, pero Eric habrá vivido el torneo desde fuera.