"Hoy muchos nos sentimos juzgados". El president, Carles Puigdemont, ha puesto en marcha pocos minutos después de las ocho de la mañana la protesta del Govern y del Parlament ante el juicio del 9-N con una declaración institucional en la galería gótica.

Ha sido una declaración breve, pero directa. Delante de la puerta del salón Montserrat que lleva a su despacho, flanqueado por una senyera, el president ha advertido que los responsables de haber judicializado las reivindicaciones políticas recibirán "la respuesta de un pueblo que, con todas sus diferencias, matices y diversidad, vela por su dignidad".

Han seguido la intervención desde el patio dels Tarongers la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, responsables del Govern y del grupo parlamentario de JxSí, así como el expresident, Artur Mas, la exvicepresidenta Joana Ortega y la exconsellera Irene Rigau, acompañados, de sus familias. Todo ellos habían entrado en el Palau por un acceso lateral, y han compartido un desayuno en el salón Torres Garcia con el president y el Govern.

Minutos después de acabar la declaración, Puigdemont, acompañado de los encausados, se ha dirigido hacia la plaza Sant Jaume para iniciar el recorrido previsto. Con ellos, la presidenta del Parlament, y el Govern con el vicepresident, Oriol Junqueras, al frente.

En la plaza Sant Jaume esperaban diputados de JxSí y de CSQP, los cupaires Joan Coma y Lluc Salellas, y concejales de CDC y ERC del Ayuntamiento de Barcelona, entre otros. A la numerosa representanción política se añadía una nube de periodistas y de simpatizantes con banderas que esperaban el comienzo del recorrido cantando Els Segadors y con gritos de independencia.

La ida hacia el TSJC ha empezado por la calle Jaume I, atravesando la Via Laietana que se ha cortado al tráfico, para seguir por la calle Argenteria hasta llegar al Fossar de les Moreres. Allí, esperaba la Coronela, y ha habido un paro del recorrido antes de seguir por el paseo del Born.

A lo largo de la caminata se han repetido los gritos de ánimos y los clamores de independencia tanto desde la calle como desde los balcones donde los vecinos recogían con cámaras el momento.

El recorrido de 1,8 kilómetros, al cual a medida que avanzaba se ha ido añadiendo más y más gente, ha sido más lento de lo que se esperaba y el expresident, la exvicepresidenta y la exconsellera, visiblemente emocionados, han llegado pasadas las nueve de la mañana, la hora en que tenía que empezar el juicio. En el paseo Lluís Companys esperaban miles de personas, 40.000 según los organizadores, que han acogido a la comitiva con gritos de apoyo.

Después de posar para los fotógrafos ante la palabra democracia, el president y el Govern han acompañado a los tres investigados hasta las escaleras del TSJC. Una vez han accedido al Tribunal, el president ha vuelto hacia el Govern.

En la calle, la gente ha seguido la intervención de Artur Mas a través de los altavoces. Han coreado sus intervenciones y han regañado las puntualizaciones del tribunal. Igualmente, los problemas con la bandera española que de buena mañana ha aparecido parcialmente arrancada por el viento ha atizado las protestas de los presentes cuando se ha arriado para volver a izarla acto seguido.​