La irrupción de la candidata cunera Cayetana Álvarez de Toledo al frente de la lista del Partido Popular en Barcelona parece que no ha gustado a nadie más allá de Pablo Casado, Arcadi Espada, la misma Álvarez de Toledo y se supone que a Alejandro Fernández, que debe hacer el papel habitual del presidente de la sucursal catalana del PP. En todo caso, una cosa parece clara, el PP catalán está más roto que la presunta división de la sociedad catalana. Y eh, no lo dice ningún crítico externo del PP, lo dice La Razón, y si lo dicen en casa Marhuenda, será que alguien tiene muchas espinitas por sacarse.

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Y es que este lunes las portadas de la prensa editada en Madrid se centran principalmente en la manifestación que hubo el domingo en el rompeolas de las Españas, un clamor de la España despoblada pidiendo políticas que eviten el exilio (si se me permite la expresión) de sus habitantes. La movilización, por cierto, cobra importancia en medio de una situación electoral donde los escaños de las circunscripciones más pequeñas serán vitales para decantar la balanza de las mayorías.

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Pero más allá del tema principal de portada, lo que más llama la atención es, como decíamos, la llamada que hace La Razón en portada: "Alerta en el PP por las malas expectativas en Catalunya", rematado con un "Críticas al 'exceso de divismo' de Álvarez de Toledo". En la versión digital, los titulares son iguales de demoledores: "Álvarez de Toledo rompe el PP catalán con sus 'excesos de divismo'" y "Las pésimas perspectivas electorales en Catalunya preocupan en el partido".

Atención igualmente al artículo, donde se acusa Casado de "aznarizar" la campaña ante unas perspectivas electorales que prevén dos escaños —de los seis actuales—, sin representación en Girona —donde ya no tenían—, Tarragona y Lleida.

En el PP de Génova deben estar de los nervios cuando ya se empieza a considerar como un "éxito rotundo" si la candidatura alcanza "tres o cuatro escaños", pero la situación en Catalunya ya debe ser de alarma termonuclear cuando llueven las acusaciones —eso sí, sin nombres ni apellidos— "de exceso de divismo" de una candidata que ha entrado "como un elefante". Atención a un literal lo bastante claro: "Álvarez de Toledo y Aznar son la misma cosa, y Cayetana es ofrecer una cosa muy parecida a Arrimadas, pero sin ser de aquí". Si eso lo dice alguien del frente independentista, la acusación de identitario-etnicista-supremacista aparecería en tres, dos, uno...

Resumiendo, en el PP catalán ya hay quien afila las herramientas para las elecciones de mayo, esperando que un fracaso de la línea casadista les devuelva el poder. Ahora solo hay que imaginar quién hay detrás de todo ello...

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