
La tensión Sánchez-Rajoy sigue escalando a dos días de la cita. Sin embargo, el presidente del Partido Popular (PP) mantiene en pie la gran coalición de populares, Ciudadanos y PSOE como opción "más sensata", pero sin concretar cómo la sacaría adelante. La mecha la ha encendido esta mañana el ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, asegurando que ETA quería un pacto entre socialistas y Podemos. Desde Ferraz han afirmado que "utilizar el terrorismo" ante la posibilidad de que el PP pierda el Gobierno era "una vileza".
Lo ha dicho el portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando, quien ha pedido a Rajoy que "controle a sus ministros". Hernando afirma que es "una pérdida de la noción de Estado" hacer afirmaciones como ésta, como también las palabras del ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo. Margallo anunció hace unas semanas a los socios europeos que España saldría del pacto antiyihadista, si gobernaban los socialistas.
Sindicatos y patronal
Sánchez ha continuado su ronda con el sector sanitario, reuniéndose fuera del Congreso con asociaciones de pacientes y enfermeros, al tiempo que varios grupos ecologistas. Por la mañana, ha sido el turno de los líderes sindicales (UGT, CCOO) y la patronal (CEOE, Cepyme). Estos últimos le han reiterado la importancia de mantener la "unidad de España" y los impuestos bajos para garantizar el crecimiento económico.Por su parte, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo han defendido ser partidarios de un Gobierno "del cambio". Sin embargo, no han querido concretar en público, pero sí cuando los micrófonos se han apagado. Este pasaría porque Ciudadanos, Izquierda Unida y Podemos se sumen. Del primero, rechazan el contrato único, porque no es propio "de una economía moderna". Y con Pablo Iglesias se reunieron ayer por la tarde.
Durante el encuentro fortuito –al menos para la prensa– hablaron sobre cuestiones como la reforma laboral o el plan de emergencia social. Para Toxo y Méndez, si "tantas cosas tienen en común" morados y socialistas, "lo más normal es que lleguen a un acuerdo".
Errejón, en círculo
Insinuaba Íñigo Errejón, en un círculo informal a mediodía, que la negociación con los socialistas podría estar cerca. Este sentimiento es compartido con otros miembros de su formación, como Xavier Domènech. Según explican los morados en los pasillos, Sánchez tarde o temprano tendrá que decidir con quién quiere continuar su camino hacia la investidura. Y los de Pablo Iglesias, se ven con opciones de ser elegidos.De hecho, Domènech ha resaltado en su rueda de prensa que no les preocupaba especialmente que en el plan de Gobierno del PSOE no hubiera la palabra referéndum. Ahora bien, en un acuerdo de investidura sí le gustaría, desde En Comú Podem, y sería su línea morada.
Bildu, mano extendida
El equipo socialista se ha reunido con el Partido Nacionalista Vasco (PNV) esta tarde. Conocedores de esta reunión, los representante del otro partido vasco, EH Bildu –con el que Sánchez no se quiere reunirse–, le han dejado "la mano tendida al diálogo" al PSOE. EH Bildu afirma que si no se reunían con él era porque socialistas no querían. No lo han hecho cambiar de opinión, pero han pedido a Sánchez que respete la agenda vasca: el autogobierno y la paz en Euskadi.Parece que todos presionan a Sánchez, mientras el reloj de la investidura echa la cuenta atrás, y algunos datan la sesión para principios de marzo.