El nivel de histeria de la excitada burbuja política madrileña es colosal a la vista de las portadas de hoy, que indican la altísima tensión que han alcanzado las relaciones entre partidos y entre los tres poderes del Estado. Hay muchos nervios. Una muestra. Ayer, la ministra Irene Montero tuita CorruPPtos sobre la noticia de la ratificación del Tribunal Supremo de la condena del PP por el caso Gürtel. La diputada popular y portavoz de Interior, Ana Vázquez (de centro e galeguista, se describe), le replica "¡Habló de P[utas] la tacones!" Al quejarse por esa misma vía el diputado y portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, el senador del PP por Tenerife, Sergio Ramos Acosta, sale a defender a su correligionaria: Como era eso de: "le azotaría hasta que sangrara". Venga, anda, que aquí se viene ya llorado de casa. Añade la diputada vasca Bea Fanjul, una de las jóvenes esperanzas del PP: No hay peor ladrón, que el de tu propia mansión, sin advertir que el refrán se aplica mejor a los condenados por el caso Gürtel, todos de su partido, más que a la ministra de Igualdad.

En fin. Este es el nivel de indigencia, grosería y vacío del debate. ¿Qué esperas, pues, de los diarios impresos —sobre todo de los de Madrid— que son más arma política que instrumento informativo? Ni les importa el agravamiento de la pandemia de la covid-19, a la que se dedica la prensa de Barcelona, siempre benemérita en la comparación. Fíjate que El Punt Avui incluso hace un titular tipo exhortación cívica a la ciudadanía para que nos portemos bien. El Periódico habla de las restricciones a la cultura y Ara de "la actividad social". ¡El esfuerzo colectivo! ¡La cultura! ¡La actividad social! A los diarios de Madrid todo eso les deben parecer grandes gilipolleces buenistas y maricomplejines: La gente muere, sí. ¿Y qué?

Cuentas pendientes

Así pues, el trío madrileño de la derecha destaca la crítica del Supremo a las alusiones que hace la sentencia Gürtel a la culpabilidad del PP, alusiones que fueron la chispa que detonó la moción de censura contra Mariano Rajoy. Qué más quieres, Manolito, habrá pensado la derecha mediática al leer esta parte de la sentencia, que le ofrece un argumento más para remachar el relato del "gobierno ilegítimo" con que describen al ejecutivo de coalición entre PSOE y Unidas Podemos desde siempre. Más aun ahora, cuando parece que quieren acabar por el civil o por lo criminal con el bloqueo del Poder Judicial que permite al PP ganar en los altos tribunales todo lo que pierde en las cámaras y donde sea.

Esta es la otra historia. Se ve que Polonia, para defenderse de la Comisión Europea, compara su reforma judicial —que pone a los jueces, de arriba abajo, al servicio del gobierno— con la que pretende el gobierno de Sánchez, que nadie sabe todavía en qué consiste, salvo que quiere echar atrás una reforma aprobada en solitario por el PP... más en la línea de la polaca.

Ni El País se escapa

ABC habla de "atropello judicial", sin haber explicado de qué trata el "atropello". La Razón miente directamente (Polonia no ha pedido sanciones para España) por lo que llama "golpe al CGPJ", expresión que nunca ha utilizado para describir al mismo Poder Judicial, que hace dos años y medio que tiene el mandato caducado y continúa cubriendo vacantes en los altos tribunales. El Mundo lo describe como un "asalto al Poder Judicial" y asegura que peligra el fondo europeo de reconstrucción —otra mentira directa en portada— lanzando piedras al propio tejado al comparar España, la Democracia Consolidada™, con Hungría o Polonia. No hay ningún problema al tener una u otra línea editorial y oponerse a lo que sea. Faltaría más. El problema es el engaño, la mistificación y las manipulaciones, que no se justifican en nombre de ninguna línea editorial.

Ni El País se escapa de la locura general, aunque siempre en mejor tono que sus colegas gritones de Madrid. Destaca este diario que el Supremo "confirma que el PP se lucró con la trama Gürtel". Se ampara en la literalidad del lenguaje de la sentencia pero no explica el sentido y así es como da a entender lo contrario de lo que dice el Supremo. El tribunal explica que el PP se benefició sin conocer ni participar en el delito. "La condena a título lucrativo no sólo es compatible con la buena fe y por descontado con la inocencia, sino que presupone esta última", añade el Supremo. Que eso no guste a El País no es motivo para enredar al lector. La sentencia no dice poca cosa ("auténtico sistema de corrupción", etcétera), pero la corrupción del PP vía caja B se juzga en el caso "papeles de Bárcenas", que aun se instruye, y no en la causa Gürtel. De nada.

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