El fútbol ha regresado a la sala de estar y hoy será el tema de conversación de la mitad o más del país, cosa que evitarà el material de charla relacionado con la pandemia, influenciado por los numerosos columnistas que escriben sin frenos que no hemos aprendido nada, que salimos del confinamiento tan insensibles como cuando entramos, que tenemos la memoria muy corta y ya no nos acordamos de marzo y menos aun de los sanitarios, etcétera. Al mismo tiempo, sigue en continuará la ingente actividad judicial contra el independentismo, más la investigación del fiscal sobre las comisiones del rey emérito Juan Carlos I y, sobre todo, llega el impacto de la pronosticadísima crisis económica, presentada como la madre de todas las crisis.
Es decir, que el fútbol en las portadas del domingo sería un bálsamo, un analgésico, para evitar los quebraderos de cabeza de la vida real.
Sin embargo, oye, hoy ningún diario abre con el fútbol. Parece que las portadas no están para cuentos. El único que apuesta por el asunto, El Punt Avui, lo hace para meterle un viaje y denunciar que se ha puesto en marcha el deporte que es industria, mientras que el deporte que es parte de la vida social sigue parado. El Periódico hace un in your face con muchos retratos y recuerdos de los que han muerto por la covid-19, para que no te distraigas. Ara toca la otra cara de la moneda: la carrera mundial para obtener la vacuna contra la cosa. La Vanguardia va fuerte: el plan de reconstrucción de la UE corre peligro (no corre ningún peligro, pero está bien que aprieten).
En Madrid, todo es más polítiquero. El País ya habla de presupuestos, como queriendo suavizar el impacto de medidas que necesariamente tendrán el condimento de Podemos. ABC tiene la misma preocupación pero envía el mensaje de otra manera, vía entrevista al exministro de Economía de Rajoy y vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, a quien saca un titular de calderilla, pero que cumple su función de avisar al gobierno Sánchez de que no tome mucho prestado de Podemos (Aparte: qué horror de foto con la cara del hombre escondida tras las manos entrecruzadas. Por favor).
El Mundo, ahora que el tema de la manifestación del 8-M y la pandemia ya está más quemado que una bengala, vuelve a su viejo relato de guerra: "¡El Gobierno está fracturado!", etcétera. Vale, La Razón hace una entrevista pedante al general de la UME (el título no puede ser más cursi), pero el tema principal es el alboroto en la Zarzuela a cuenta de las aventuras árabe-suizas de Juan Carlos I. Pas mal.
No son portadas que se hayan apoyado en el regreso del fútbol para anestesiar a la ciudadanía y distraerse de la dureza de estos meses. Indican que sigue bien viva y toma otras formas, tanto o más dolorosas. Son portadas que te sacuden y te amargan un poco el desayuno. No se sabe si esta actitud es o no parte de la nueva normalidad, pero tiene buena pinta.







