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Pedro Sánchez no terminará las vacaciones en Andorra como tenía previsto. El presidente del Gobierno canceló a última hora la escapada privada que tenía que hacer estos días en el Principado con su mujer, Begoña Gómez, después de que los planes trascendieran a la prensa y desencadenaran una nueva polémica por la coincidencia del viaje con la crisis todavía abierta en Ceuta. La decisión, sin embargo, no ha sido anunciada oficialmente por la Moncloa: la información procede del ABC, que cita fuentes gubernamentales. Según estas informaciones, Sánchez había previsto pasar del jueves 27 al domingo 30 de agosto en Andorra, en una nueva extensión de su descanso estival después de las vacaciones en La Mareta, en Lanzarote. La revelación de los planes, sin embargo, convirtió una escapada que su entorno consideraba estrictamente privada y confidencial en un problema político: el presidente ha sido objeto durante todo el agosto de fuertes críticas por no haber interrumpido antes las vacaciones ante la crisis migratoria desencadenada en Ceuta a finales de julio.

La filtración que lo cambió todo

La clave de la cancelación es, precisamente, que el viaje dejó de ser discreto y confidencial. El decano de la prensa española, que destapó las intenciones de Sánchez de marcharse a Andorra el día anterior, sostiene que la Moncloa vivió con un fuerte malestar la filtración de unos planes que solo conocía el círculo más próximo del presidente. De acuerdo con las fuentes citadas por el diario, Sánchez acabó anulando la escapada ante la "presión mediática y política" que había generado la noticia.

La decisión no habría sido inmediata. Según la misma versión, durante buena parte del miércoles el presidente se resistía a renunciar al viaje y se llegó a estudiar la posibilidad de retrasar la salida hasta el viernes y desplazarse en coche privado, para "no dejar rastro", según estas fuentes. Finalmente, después de una reunión en la Moncloa por la tarde y aconsejado por su núcleo más próximo, Sánchez optó por cancelarlo. La Moncloa, en cambio, no ha ofrecido públicamente detalles sobre este viaje privado ni sobre los motivos de su suspensión. 

Es en este contexto que una escapada de cuatro días a Andorra, aunque fuera privada, se había convertido en políticamente difícil de sostener. Sánchez había resistido las críticas durante buena parte del mes de agosto, pero la filtración de un nuevo tramo de vacaciones a solo unos días de reanudar definitivamente la actividad política amenazaba con alimentar una imagen que la Moncloa intenta dejar atrás: la de un presidente ausente mientras Ceuta continúa ocupando el centro de la agenda política española. Al final, Sánchez ha optado por sacrificar Andorra. Y lo que tenía que ser un discreto último fin de semana de vacaciones ha acabado convirtiéndose, precisamente porque se supo, en un nuevo episodio político de la crisis de Ceuta.

Andorra, uno de los refugios habituales de Sánchez

El destino tampoco era nuevo. Sánchez ya había pasado anteriormente algunos días en Andorra y es aficionado al ciclismo de montaña, una de las grandes atracciones deportivas del país. En 2024, por ejemplo, estuvo allí coincidiendo con los Mundiales de BTT, y el matrimonio también pasó unos días el verano pasado. Precisamente este miércoles algunos dirigentes del PP difundieron en las redes una fotografía de Sánchez y Begoña Gómez en un telesilla como si fuera actual, pero la imagen correspondía a aquel viaje de 2024, no a esta semana.

Para esta nueva escapada, la pareja presidencial habría vuelto a elegir Soldeu y un hotel de cinco estrellas gran lujo, el Sport Hotel Hermitage & Spa, según The Objective. Las tarifas del establecimiento se mueven entre los 500 y los 2.000 euros por noche, dependiendo de la temporada y el tipo de habitación. Según los medios que han publicado los detalles del viaje, las habitaciones se habían reservado con aproximadamente dos semanas de antelación.

El problema para Sánchez no era tanto Andorra como el momento escogido. El viaje llegaba cuando todavía no se ha cerrado la crisis de Ceuta y cuando el Gobierno está intentando recuperar la iniciativa después de semanas de acusaciones de improvisación y lentitud. El mismo Ejecutivo declaró el 25 de agosto la situación de interés para la seguridad nacional y reforzó la coordinación del Estado sobre la ciudad autónoma, una reclamación que el Gobierno de Ceuta hizo desde que empezó la crisis. La Moncloa defiende que desde el primer momento ha desplegado los recursos necesarios y que ha ido adaptando la respuesta a las diferentes fases de la crisis.

Del 9 al 3 de septiembre

La polémica por las vacaciones ha coincidido, además, con otra rectificación de la Moncloa: la fecha en que Sánchez tendrá que dar explicaciones en el Congreso. El presidente había propuesto comparecer el 9 de septiembre para informar de la gestión de la crisis de Ceuta, pero la Junta de Portavoces acabó fijando la sesión para el 3 de septiembre, después de las presiones de varios grupos parlamentarios que reclamaban que compareciera antes.

La agenda extraordinaria del Congreso ya está, de hecho, prácticamente monopolizada por Ceuta. Esta semana comparecen varios ministros: Margarita Robles lo hizo el martes; este jueves están citados Félix Bolaños, Ángel Víctor Torres y Mónica García, y el viernes será el turno de Fernando Grande-Marlaska, José Manuel Albares y la ministra de Inclusión, Elma Saiz.

Las críticas ya llegan desde el PSOE

La presión sobre Sánchez, sin embargo, no procede solo del PP y Vox. El presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, elevó este miércoles el tono contra la gestión de la crisis y consideró que la respuesta del Gobierno había sido "evidentemente insuficiente". Page vinculó explícitamente los tiempos de reacción con el periodo vacacional. "Hemos tenido la desgracia de que el incidente de seguridad se haya producido al comienzo de las vacaciones", afirmó, antes de añadir que probablemente el mando único se habría activado antes si la crisis hubiera estallado al final del descanso estival. La misma ministra de Defensa, Margarita Robles, admitió el martes en el Congreso que la respuesta del Ejecutivo había llegado tarde y pidió disculpas a los ciudadanos de Ceuta, una confesión que ha incrementado la presión sobre el presidente.

Foto principal: Pedro Sánchez y Begoña Gómez, montados en un telesilla de la estación de Pal Arinsal en agosto de 2024, cuando el presidente español asistió al Campeonato del Mundo de Bicicleta de Montaña aprovechando una visita privada al Principado.