El politólogo alemán Andreas Oldenbourg ha argumentado en un artículo en el diario conservador Die Welt, por qué los catalanes tienen derecho a la desobediencia, en un Estado en el que están en minoría y por lo tanto sin capacidad de cambiar por sí mismos las reglas básicas si la mayoría lo veta.

Según Oldenbourg, las luchas por el derecho a la autodeterminación responden siempre a una pregunta: Quién es el pueblo?. "La mayoría de españoles afirman que sólo existe un pueblo: el pueblo español en su conjunto. Y la minoría catalana responde que hay más de un pueblo, y que entre estos están los catalanes. Y ellos reclaman un Estado propio si consiguen una mayoría en su comunidad", argumenta.

El politólogo se pregunta cómo se puede resolver un conflicto democrático de este tipo, cuando la minoría siempre esté en minoría por razones numéricas. Apunta que en los Estado democráticos las cuestiones se resuelven democráticamente, pero si se celebrara un referéndum a nivel estatal decidirían los españoles y los catalanes serían una minoría igualmente. "El problema seguiría. ¿Quién es el que finalmente decide?", apunta.

Die Welt

"Los catalanes tienen derecho a la desobediencia civil", titol del artículo de Andreas Oldenbourg

Oldenbourg recuerda que toda Constitución "necesita la legitimización del pueblo" para ser válida, y en este sentido considera un error yuxtaponer España en su conjunto, a los catalanes. "Un pueblo es una comunidad política que se dota de una Constitución y que actúa de acuerdo con ella, pero también puede ser modificada si ya no se corresponde a ello. Y si este cambio está prohibido, las minorías como es el caso de los catalanes tienen derecho a la desobediencia civil", añade.

Por este motivo, el politólogo considera que es un error del 'Estado español no haber considerado el referéndum del 1-O como un acto de desobediencia civil, y haber condenado a sus organizadores por sedición.

Oldenbourg, que no secunda la independencia de Catalunya y es federalista, afirma que la situación catalana sólo se puede resolver con un referéndum y con una reforma constitucional que recoja el pluralismo. En otras palabras, que la Constitución española obtenga su legitimidad "de todos los pueblos constituyentes". Si eso está vetado, insiste, la desobediencia civil es legítima.

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