La polémica ha estallado por la actuación de los policías de la gendarmería marroquí en territorio español contra los migrantes africanos que intentaron saltar la valla. Agentes de las fuerzas de seguridad de Rabat cruzaron totalmente la frontera española para golpear, detener y devolver en caliente a varios migrantes que habían conseguido superar los metros de alambre que separan la ciudad autónoma española de Marruecos. Según ha publicado Público, multitud de contenido audiovisual de los hechos en Melilla de la madrugada del viernes pasado constata que cuerpos de seguridad marroquíes se desplazaron al lado español de la frontera en total conformidad con los efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional española. Hay que recordar que a causa de esta actuación "cooperada", según las palabras del presidente español, Pedro Sánchez, resultaron muertos más de una treintena de sudaneses y subsaharianos.

 

Las autoridades de Marruecos efectuaron devoluciones en caliente, una práctica que constituye una violación de los derechos del migrante, según diferentes ONG de renombre y tribunales internacionales. La policía marroquí no lo ha reconocido en ningún caso, aunque las imágenes demuestren lo contrario. De hecho, solamente han reconocido oficialmente la muerte de 23 personas en una avalancha generada en un desnivel previo a la valla marroquí. En cambio, las ONG elevan la cifra hasta las 37 personas, y muchos vídeos que corren por las redes manifiestan la gravedad de la tragedia y el gran número de muertos y heridos.

El fotoperiodista Javier Bernado ha hablado con el periódico digital Público: "Me sorprendió ver a policías marroquíes en suelo español deteniendo, agrediendo y devolviendo a los migrantes. Es la primera vez que lo veo en los cuatro años que llevo trabajando en Melilla". La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) junto a la ONG española Caminando Fronteras han acusado a los agentes marroquíes de omisión del deber de socorrer y han exigido una investigación exhaustiva e independiente mientras el número de muertos sigue incrementando con cuentagotas y los hospitales de Nador y Oujda están desbordados de heridos.

Por otra parte, el presidente español Sánchez aseguró en dos ocasiones que ha existido un "trabajo coordinado" con las fuerzas y cuerpos del estado español y del Marruecos para contener "el asalto". Además, defendió la actuación policial marroquí, a pesar de las duras imágenes que muestran a los agentes de Rabat golpeando y tirando piedras a los migrantes, maltratando a las personas heridas y en algunos casos a migrantes moribundos en el suelo. Tampoco dedicó ni una sola palabra a reconocer o lamentar la muerte de decenas de africanos que buscaban una vida mejor traspasando las fronteras de Europa.