La número dos del PSC, Núria Parlon, ha propuesto hoy que, en última instancia para evitar elecciones, se plantee un pacto de estado entre varios partidos que permita gobernar al PP, aunque con condiciones como prescindir de Mariano Rajoy, que se deroguen varias leyes e impulsar la reforma federal.

En una entrevista con Efe, la aspirante a liderar el PSC ha analizado la situación política en el Congreso y, entre otros aspectos, ha opinado que el PSOE tendría que ponerse un plazo máximo de dos años para presentar una propuesta concreta de reforma de la Constitución y ha defendido "revisar" el protocolo de relaciones PSOE-PSC y estudiar la posibilidad de tener grupo propio.

Primarias PSC

La alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet (Barcelonès) -dónde gobierna con mayoría absoluta- y viceprimera secretaria del PSC anunció hace días su intención de competir con Miquel Iceta en las primarias para elegir al nuevo líder del PSC, que se celebrarán el 15 de octubre, dos semanas antes del congreso del partido.

PSOE

Parlon, una de las principales voces críticas socialistas con respecto al pacto entre PSOE-Ciudadanos hace meses, ha defendido en este caso la posición "firme" del secretario general, Pedro Sánchez, de no facilitar la investidura de Rajoy, ya que su acuerdo con C's no era "sólido" y generaba sólo una situación de "transitoriedad".

"Ahora aparece otro escenario -ha reconocido la dirigente-, en qué liderar la posibilidad de hacer un gobierno alternativo al PP no será fácil. Tenemos que ser realistas".

Por eso, en caso de no poder impulsarse esta alternativa y como última instancia para evitar unas terceras elecciones, Parlon ha abogado para que se plantee "un pacto de Estado entre diferentes fuerzas para desencallar la investidura y tener gobierno".

Un pacto "que podría pasar por obligar al PP a poner sobre la mesa un acuerdo de país que puedan suscribir diferentes fuerzas políticas", ha dicho Parlon.

Las condiciones pasarían, por ejemplo, por que el PP propusiera un candidato diferente de Rajoy; el inicio del proceso de reforma constitucional; la apertura de la "vía de la bilateralidad" con Catalunya; la derogación o revisión de leyes como la de Educación (LOMCE), la de Administración Local (LRSAL) o la reforma laboral; y un programa social para "recuperar a corto plazo los estándares de la calidad de sanidad y educación pública y ley de dependencia".

Para Parlon, "sería interesante que fuera una abstención que se pudiera pactar en estos términos" y que el pacto "se pudiera dar entre diferentes fuerzas e interpelara a todos los partidos, no sólo al PSOE", ya que no sólo los socialistas "se tendrían que comer la responsabilidad de facilitar este gobierno" in extremis.

La alcaldesa, que forma parte de comité de expertos de Pedro Sánchez como responsable de Movimientos Sociales, ha opinado que esta vía "sería la mejor solución si se quieren evitar elecciones", pero ha reconocido que "requeriría unos cambios por parte del PP que, a día de hoy, no veo que estén dispuestos a hacer".

Por otra parte, Parlon ha opinado que el PSOE "tendría que establecer un plazo máximo de dos años para tener una propuesta de acuerdo y de reforma constitucional", ya que esta reforma es clave para "recuperar las relaciones entre Catalunya y el resto de España y superar esta situación de enfrentamiento y sentimiento de ruptura".

"Nos tendríamos que poner un margen máximo de dos años para tener esta propuesta, ya sea para elevarla desde la oposición o desde el gobierno -ha añadido. Y tendríamos que interpelar al resto de fuerzas políticas, también a los que piensan que la única solución posible es la ruptura. Hay un liderazgo que tenemos que tener".

Parlon ha adelantado también que, si se lleva el timón del PSC, planteará "revisar sin tardanza" el protocolo de relaciones con el PSOE, para "garantizar más autonomía de los posicionamientos políticos del PSC, porque necesitamos oxígeno en la política catalana y no se nos puede ver como sucursal del PSOE en Catalunya."

También se ha mostrado abierta a debatir la posibilidad de que los socialistas catalanes vuelvan a tener grupo propio en las Cortes, aunque ha admitido que "quizás no es la mejor solución" vista la experiencia pasada, pero "se tiene que poder hablar".