Caso cerrado. La consellera de Interior, Núria Parlon, se ha reunido con el activista de la ANC Albert Forcades para aclarar que este no agredió a ningún mosso en Montserrat. Forcades fue acusado de una presunta agresión durante una visita del rey Felipe VI al monasterio, pero el juez de la causa acabó archivando el caso. Aun así, Parlon dijo en el Parlament que no negaba ni la agresión ni la lesión, a pesar de decir que no había habido intencionalidad. Por eso, Forcades la instó a retractarse bajo la amenaza de ejercer acciones judiciales. Finalmente, este jueves el abogado del activista, Jaume Alonso-Cuevillas, ha difundido una fotografía de la reunión y ha celebrado que se hayan aclarado "los malentendidos". El abogado ha afirmado que la reunión se ha hecho "con gran cordialidad" y ha señalado que con este encuentro "ha quedado claro que no hubo ninguna agresión". Así pues, "por nuestra parte, asunto cerrado", ha remachado.
De esta manera, Parlon no tendrá que comparecer en un juzgado Civil de la Ciudad de la Justicia de Barcelona para retractarse de sus afirmaciones. La consellera había sido citada el próximo 28 de abril al acto de conciliación, después de que una magistrada admitiera a trámite la demanda en la cual se reclamaba que Parlon “rectificara” y, si no lo hacía, Forcades le presentaría una querella por calumnias; es decir, en el ámbito penal. La consellera Parlon, en la comisión de Interior del 4 de febrero pasado, afirmó que en la manifestación de Montserrat “sí que hubo un incidente de una agresión por parte de uno de los manifestantes, a un agente de la BRIMO, que tiene su recorrido y la propuesta de sanción”. Parlon volvió a reafirmar estas afirmaciones en el pleno del Parlament del 25 de febrero pasado, a pesar de que el 27 de enero un juez de Manresa decretó el archivo de la causa contra Forcades al afirmar que no tenía voluntad de causar ningún daño al agente.
“No se ajustan a la veracidad”
La denuncia contra Forcades fue amplificada por el director de la policía catalana, Josep Lluís Trapero, al asegurar que llevaba un "extensible" en lugar de una caña de pescar como palo para llevar una estelada en la protesta en Montserrat. Lo afirmó, a pesar de que constaba en el atestado policial que era una caña. El agente recibió un golpe leve con la caña en la oreja, después de que otro agente, en la segunda fila del cordón policial, la estirara, según el relato judicial. Es decir, todo accidental. En la demanda, Alonso-Cuevillas sostenía, por lo tanto, que “las manifestaciones efectuadas en sede parlamentaria en el sentido de que Albert Forcades cometió una agresión a un agente de los Mossos d’Esquadra no se ajustan a la veracidad de los hechos producidos y son radicalmente falsas”.
