El nuevo presidente de ERC Barcelona, Ricard Farín, ha asumido este sábado su nueva responsabilidad como presidente de la federación más grande de la formación independentista después de la votación que ganó el viernes con un 60% de los votos, imponiéndose a la lista díscola con la dirección nacional que encabeza Oriol Junqueras. En su discurso ante la militancia en el 76.º Congrés Regional de ERC en Barcelona, el nuevo presidente ha dicho que su partido se “dejará la piel” para “ofrecer un modelo alternativo de ciudad”, donde “la vivienda sea un derecho y no un bien de mercado”, “obrera”, donde se pueda hablar en catalán y que sea capital de Catalunya. Así, ha dicho que no quieren que los fondos buitre y los especuladores “jueguen al Monopoly” con la ciudad y ha defendido que todos los barceloneses tienen derecho a vivir en cualquier barrio de la ciudad con su proyecto de vida. El nuevo presidente del partido en la capital catalana ha hablado de su candidata a la alcaldía de la ciudad y secretaria general del partido, Elisenda Alamany, de quien ha dicho que será la futura alcaldesa de Barcelona y, para conseguirlo, se ha comprometido a trabajar en los 73 barrios de la ciudad para conseguirlo.
Farín toma hoy el control de la dirección después de meses bajo el control de una gestora a raíz de la dimisión en bloque de la mayoría de la anterior Permanent de la Federació, que provocó la apertura del proceso electoral interno que se ha resuelto con la victoria de la candidatura que pilotaba junto con Núria Clotet. El candidato ganador y presidente electo ha aprovechado su discurso de proclamación para lanzar un mensaje de unidad y cohesión entre toda la militancia después de los últimos meses de divergencias internas. “Tenemos que volver a ser útiles para la ciudadanía. Tenemos que garantizar poder vivir en una ciudad donde no se nos expulse, con vivienda digna y la posibilidad de iniciar nuestro proyecto de vida allí donde queremos”, ha explicado Farín. La nueva Permanente tiene claro que quiere abrir una nueva etapa con la mirada puesta en Barcelona y en las elecciones municipales de 2027, donde Elisenda Alamany será la candidata a la alcaldía. Alamany ha instado a los militantes a hablar más de la ciudad y no tanto del partido, después de meses convulsos en la dirección de la federación. Por eso, ha instado a trabajar juntos a partir de ahora para conseguir la alcaldía de la capital catalana.
2027 es el “momento” de ERC
La alcaldable republicana ha dicho que no quieren una “Barcelona de postal, de souvenir, carcasa bonita por fuera y vacía por dentro”, y cree que hay que recuperar la identidad de una “Barcelona viva, una manera de vivir”. Por eso ha criticado a PSC y Comuns por haber hecho muchos discursos, pero no haber obtenido resultados a la hora de hacer una ciudad de éxito en la que a la vez los vecinos puedan vivir. “Se ha roto el equilibrio, y no es por azar”, ha lamentado. Además, les ha criticado que no entiendan la ciudad y las necesidades de sus ciudadanos, así como las necesidades del resto del país.
La candidata republicana se muestra convencida de que “el 2027 es nuestro momento” para hacer posible una alcaldesa que garantice que Barcelona “continúe siendo Barcelona”. Alamany también sitúa las elecciones municipales de 2027 como una oportunidad para que la ciudad deje de dar la espalda al país, reafirmando que “nuestra Barcelona debe volver a hacer de capital de Catalunya”. La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, ha instado este sábado a luchar contra la extrema derecha señalando los “fondos buitre que entienden las ciudades como botines para saquear” y no señalando a los más vulnerables, como los recién llegados, los desahuciados o los ancianos enfermos. Por eso, ha pedido implícitamente a JxCat que no se equivoque de adversario y que no le haga el juego a la extrema derecha, que “intenta atizar el odio y se aprovecha de las incertezas y preocupaciones de la ciudadanía para crear más desconfianza hacia los proyectos políticos”.