Este viernes, después de un largo recuento, se ha conocido el resultado oficial de la consulta que convocó el departamento de los Pirineos Orientales, la división administrativa francesa en la que se circunscribe la Catalunya Nord, para preguntar a sus ciudadanos si querían cambiarle el nombre al departamento, iniciativa buscada por los sectores catalanistas. Finalmente, sin embargo, se ha impuesto entre los 40.656 votantes, un 10,57% del censo electoral, la opción de mantener el nombre actual. De entre las tres propuestas para nombrar el departamento —Pirineos Orientales, Pirineos Mediterráneo y Pirineos Catalanes—, la mayoría de las papeletas han optado por la primera opción, aunque por algo menos de 2.000 votos de diferencia. El departamento, por lo tanto, no cambiará de nombre.
Concretamente, la opción de mantener el nombre actual se ha impuesto con 18.025 votos, un 47,21%, solo 2.000 votos por encima de los 16.092 que ha recogido la opción catalanista (un 42,15% de los sufragios). Muy lejos de estas ha quedado la tercera opción, Pirineos Mediterráneos, que solo ha recibido 4.061 votos, un 10,64% del total. La votación se produjo entre los días 22 de junio y 15 de agosto, con participación tanto en papel como en línea. El escrutinio, sin embargo, ha llegado con un retraso considerable, ya que se esperaban los resultados para la una del mediodía, pero no se han hecho públicos hasta pasadas las 21 horas.
Derrota del catalanismo
A pesar de la baja participación, el resultado es claro y demuestra que el catalanismo no ha conseguido ni motivar a los votantes a participar ni convencer a suficientes movilizados con su propuesta. Ni los partidos locales como Unitat Catalana, aliado de Junts, ni los representantes de partidos estatales franceses partidarios de la opción catalanista, como la centrista Annabelle Brunet o el exalcalde de Elna, Nicolas Garcia, han podido movilizar el voto catalanista. Por su parte, sale reforzado el alcalde de Perpiñán, el ultraderechista Louis Aliot, que desde su postura anticatalanista ha pedido el voto por el statu quo.
Con estos resultados, el catalanismo cae derrotado ante el jacobinismo francés que, durante siglos, ha ido arrinconando la lengua y la cultura catalanas en esta parte del país. El catalanismo político no ha conseguido movilizar el sentimiento que, por el contrario, mucha gente de la zona muestra por la excepcionalidad catalana de la región desde el mundo del rugby (con la USAP o los Dracs Catalans) o de las tradiciones. Tampoco lo hacen en el caso de la lengua catalana, que solo un 35% dice que sabe hablar, pero que solo cerca del 5% de los norcatalanes usa de forma habitual.