La princesa Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía y con quien convivió buena parte de su vida en el Palacio de la Zarzuela, ha fallecido este jueves a los 83 años, tal como ha confirmado la Casa Real. Hacía años que la salud de Irene había ido empeorando y cada vez se la veía menos en público. Irene estaba muy unida a su hermana mayor y también a sus sobrinos, el rey Felipe VI y las infantas Elena y Cristina, que se referían a ella, habitualmente, como la Tía Pecu, de peculiar. Nunca se casó y siempre vivió a la sombra de la reina emérita y de su otro hermano, Constantino, que nunca llegó a ser rey de los helenos y que falleció hace tres años, en enero de 2023. En los últimos días, Sofía de Grecia había suspendido su agenda oficial para estar al lado de su hermana, que sufría Alzheimer y disfagia y había superado un cáncer de pecho. Se celebrará un velatorio en Madrid y después será enterrada en Atenas, en el Palacio de Tatoi, como su hermano. En 2018 obtuvo la nacionalidad española y renunció a la griega, aunque su familia era, por encima de todo, danesa. Formaba parte de la casa Glücksbrug, que sigue reinando en Dinamarca y Noruega.
Una vida y una mujer peculiares
Irene tuvo una vida, como recoge su sobrenombre, peculiar. Nació en Sudáfrica, en el exilio tras la invasión nazi, y también vivió en Egipto y en la India, junto a su madre, Federica, descendiente de la reina Victoria de Inglaterra, en la India. Cuando Federica murió, en los años ochenta, se trasladó a vivir a Madrid con su hermana, y su figura es totalmente indisociable de la de Sofía. Aunque se mantenía en un segundo plano, siempre estaba allí. Su presencia, de hecho, ha sido a menudo cuestionada, ya que no formaba parte de la Familia Real, pero vivía como si lo fuera. Con la llegada de Felipe VI al trono algunas cosas cambiaron, pero ella se mantuvo en su lugar.
Siempre ha estado rodeada de reyes: su padre fue el último rey de Grecia, su hermano conservó el título, pero no el poder, y su hermana fue reina de España durante cuatro décadas. Entre sus sobrinos se encuentran Felipe VI y Pablo de Grecia, un rey que no reina. Mientras que Sofía se casó a los 24 años y no tiene estudios, Irene rompió moldes en la sociedad de aquel momento al ignorar el matrimonio. Sintió un gran interés por la arqueología y también publicó algún ensayo sobre esta cuestión. Sentía pasión por la cultura hindú y la música. Llegó a ser concertista profesional, y el dinero que recibió a raíz de una demanda de su padre al gobierno griego lo destinó a becas para músicos. También sentía predilección por los animales y creó la Fundación Mundo en Armonía, a través de la cual, por ejemplo, envió a la India un centenar de vacas que habrían sido sacrificadas en Europa por las cuotas lecheras.
Salidas por Palma
En los últimos años, sus apariciones públicas eran cada vez más limitadas, pero se la solía ver pasear por las calles de Palma durante las vacaciones de verano, donde se instalaba con su inseparable hermana. En los últimos años, lo hacía en silla de ruedas, ya que su movilidad se había ido reduciendo. Los fotógrafos estaban avisados de las salidas del núcleo familiar y una vez cada agosto, Felipe, Letizia, Leonor y Sofía cenaban con ellas, también acompañados de una de las mejores amigas de la emérita, la aristócrata francesa Tatiana Radziwill, que murió a finales de diciembre.
