El cuerpo de los Mossos d'Esquadra es una olla a presión.

El cansancio, la falta de previsión, cómo se han diseñado los dispositivos de las concentraciones en contra del encarcelamiento de Pablo Hasél y ahora la presión de la CUP hacia ERC en las negociaciones para la investidura, que ponen el cuerpo de los Mossos d'Esquadra en el punto de mira, están a punto de provocar una rebelión interna importante. Una sacudida sólo comparable a la de hace más de 15 años, cuando Joan Saura era el conseller de Interior y los mossos se manifestaron por las calles de Barcelona en una concentración inédita hasta aquel momento.

El momento actual de tensión y malestar interno es comparable y además se añade el contexto político, según varias fuentes internas del cuerpo con las que ha podido hablar ElNacional.cat. El diseño de los últimos dispositivos no ayuda a tener a los mossos tranquilos. Ayer sólo el 50% de la Brimo salió a la calle. Los demás tenían fiesta. Tampoco se les dejó utilizar materiales disuasorios para disolver las manifestaciones, como el gas, sin embargo, la orden era ser poco contundentes. Una orden que entra en contradicción con la Brimo, que tiene que evitar los disturbios. Una situación, la de contención, similar a los tiempos de Joan Saura.

manifestación disturbios Barcelona Pablo Hasél segunda noche - Sergi Alcázar

Incidentes de ayer en el centro de Barcelona - Sergi Alcàzar

La corriente de opinión interna apunta hacia una huelga encubierta que dejaría el cuerpo sin efectivos a raíz de una cadena de bajas. Los mossos no tienen derecho a huelga y los sindicatos no lo pueden avalar, pero es un secreto a voces. La circunstancia une a agentes, mandos y sindicatos en una situación inédita hasta ahora.

En el cuerpo no ha gustado la actitud "pueril" que tuvo el conseller de Interior, Miquel Sàmper, en la rueda de prensa del miércoles, cuando "rogó" que las manifestaciones que estaban previstas para la noche no fueran violentas. Creen que el conseller debería haber dicho que si eran violentas, los Mossos actuarían con contundencia.

Los Mossos y la investidura

La guinda han sido las declaraciones que ha hecho esta tarde Sàmper a las agencias, en las que explica que ha pedido una revisión "urgente" del modelo de orden público de Catalunya en sede parlamentaria. Sàmper, que se ha ofrecido a responder a las preguntas que hagan falta en el marco de la Diputació Permanent, ha reconocido que no se puede permitir que una manifestación del siglo XXI acabe con una persona perdiendo un ojo.

El conseller ha opinado que es en el marco del Parlament donde se tiene que hacer el debate sobre el modelo que conviene a Catalunya y lo ha situado en la próxima legislatura. En este sentido, ha recordado que ya se hizo en el caso de las pelotas de goma. De cara a la manifestación convocada este jueves por la noche, ha pedido que se ejerza de forma pacífica.

Fuentes de los sindicatos consideran que la reacción de Sàmper es "echar pelotas fuera" para quitarse el problema de encima. Además, las declaraciones inquietan, porque da por hecho que la víctima que ha perdido la visión de un ojo ha sido por un proyectil de los Mossos, cuando es un tema que todavía está en investigación.

El Sindicat Autònom de Policia SAP-FEPOL, el mayoritario del cuerpo y el que suele ser el más moderado, ha destapado la corriente interna, provocando ahora todavía más malestar en algunos sectores, pero lo cierto es que, tal como dice este sindicato: "No se puede garantizar que, cualquier día, las personas miembros del Cuerpo de Mossos d'Esquadra se planten en respuesta a una situación que no sólo denigra nuestra institución y pone en riesgo a aquellas personas que la integran, sino que además afecta y atenta contra el país entero".

El cuerpo está molesto por las exigencias de la CUP, que pide, en las negociaciones por la investidura, "la prohibición de proyectiles de foam, la dimisión de Sàmper, la disolución de la Brimo, un cambio de modelo de seguridad, el fin de la represión y la retirada de las acusaciones". Pero tampoco está contento con la reacción de la cúpula política del departament cuando después del ataque a la comisaría de Vic, lo cual consideran traspasar una línea roja, Interior no se expresara con más contundencia a la hora de denunciar los hechos ni haya tomado medidas concretas para evitar que vuelva a pasar.

Los Mossos temen que los partidos políticos acepten extremos que después sean inviables de aplicar y acaben perjudicando al cuerpo policial de Catalunya.

 

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