El diario De Morgen de Bélgica, de centroizquierda, atribuye a "la falta de resultados" de las negociaciones del independentismo catalán con el Gobierno español la posibilidad de que el Govern se rompa, por la salida de Junts. El rotativo añade además que el sector duro del independentismo, representado por la ANC, se está girando contra el gobierno autonómico a causa de esta situación estancada.

"Una vez más se está produciendo una tormenta en Catalunya, aunque no de la manera que querrían los independentistas. Sí, hay otro gobierno independentista en el poder, que obtuvo el 52% de los votos el mes de febrero pasado. El nuevo presidente autonómico, Pere Aragonès, no opta por la confrontación, sino por el diálogo: cree que la independencia sólo se puede conseguir negociando con España. Con este mensaje moderado, ERC quedó por encima de los duros de Junts per Catalunya, el partido de Carles Puigdemont que estuvo al frente del movimiento independentista durante el referéndum del 1-O. Pero la falta de resultados en las negociaciones con España amenaza ahora con romper este movimiento. Junts, que de mala gana se resignó a hacer de segundo plato al formar la coalición con ERC, denuncia abiertamente este rumbo suave".

El rotativo describe la influencia que en este zarandeo político ha tenido la manifestación de la Diada, y el discurso que pronunció la presidenta de la entidad, Dolors Feliu. Se muestra interesado por este personaje. "La mujer que pronunció el duro ultimátum de independencia o elecciones en la Diada, con cara de perro, tiene la sonrisa amable de una tía que siempre tiene a punto la caja de galletas en casa. Son las dos caras de Dolors Feliu (58 años), que se empeña en que Catalunya vuelva a plantar cara y se salte la ley española. O como dice ella, "salga del marco constitucional". "Si no, no avanzaremos", añade", apunta el diario.

De Morgen considera que estas críticas de la manifestación de la Diada a la línea autonomista del Govern tienen impacto. "Las críticas agudas al Govern no han perdido efecto. Así se ha puesto de manifiesto durante la manifestación de la Diada de este año, en la que han participado 150.000 personas, según la policía y 700.000 según la ANC. El ambiente es más grave que festivo. En las camisetas y pancartas, Aragonès recibe el nombre de cobarde y botifler, una antigua palabra para los que se asocian con los españoles", recuerda. "Aragonès ya no cree en la secesión, se oye que se dice entre el público: sólo salió para liberar a sus amigos encarcelados, y ahora se queda parado porque es adicto al poder", añade.

El diario habla con Aragonès, que se mantiene confiado en que se mantendrá la mayoría por la independencia. "Pero sin resultados en la mesa de negociaciones, no es seguro que los moderados estén siempre al mando", avisa el diario.

En la fotografía, Eulàlia Reguant (CUP) y el president Pere Aragonès / Foto: Carlos Baglietto